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viernes, 13 de septiembre de 2013

Empezando a ambientAR

El INTA organiza un curso para iniciarse en el proceso de hacer una agricultura más sustentable y eficiente, a partir del enfoque por ambientes.

Esta línea de trabajo plantea una evolución de la agricultura tradicional, dado que las decisiones de manejo nacen del análisis y el cruce de datos e información histórica de cada lote, generando mayor precisión y superando el manejo agrícola por promedios.

Con la intención de multiplicar la agricultura por ambientes el INTA forjó ambientAR, un espacio de aprendizaje, intercambio y trabajo que tuvo sus primeros encuentros en General Villegas y Pehuajó, el 5 y 11 de septiembre respectivamente. Se trató del primer módulo de una serie de tres. En esta oportunidad los participantes pudieron aprender y practicar in situ con mapas de rendimiento agrícolas.

“En agricultura por ambientes hablamos mucho de capas de información que se van superponiendo y permiten un análisis más profundo. Esa imagen vale también para el agricultor, ya que al contar con información histórica de sus lotes y poder cruzarla, identifica homogeneidad y variabilidad espacial, y eso provoca cambios en sus formas de hacer, pudiendo lograr mejores resultados a partir de un manejo diferencial”, explicó la Ing. Cecilia Justo, coordinadora de este espacio.

Los beneficios de la agricultura por ambientes recaen también en mayor eficiencia y sustentabilidad. “Como el agricultor cuenta con información precisa a nivel de lote, puede realizar un manejo variable, ajustando las aplicaciones y ahorrando gastos que tenía cuando aplicaba según un promedio de todo su establecimiento. Esta variante trae también una reducción del daño ambiental porque se utiliza lo justo y necesario para cada lote, haciendo un manejo más amigable con el medio ambiente”, aclaró Justo.

Más ambientes en la región
ambientAR está organizado en tres módulos donde se trabaja sucesivamente en la Delimitación, la Caracterización, y las Reglas de Decisión de manejo por ambientes. Para este año se prevé una edición más del módulo 1 en Lincoln, el próximo 21 de octubre, mientras que el módulo 2 tendrá lugar en las mismas localidades (General Villegas, Pehuajó y Lincoln) durante la primera quincena de noviembre.

“En Villegas y Pehuajó estuvimos a sala repleta con el ABC de la delimitación de ambientes, y ahora seguimos todos practicando y en contacto a través de internet. Este primer módulo se enfoca en el trabajo con mapas de rendimiento. Con los siguientes iremos avanzando en complejidad, con la idea de que al finalizar el curso el participante pueda llevar todo lo aprendido a sus caso particular”, finalizó la Ingeniera del INTA.


Más info:
Ing. Agr. Cecilia Justo
cjusto@correo.inta.gov.ar
(03388) 421284 – 422515 -422833

sábado, 4 de mayo de 2013

La precisión, un camino obligatorio


Por Inés Umaran. Especial Para Clarín Rural

Ante un negocio agrícola muy ajustado, la rentabilidad depende de la eficiencia. Una red del INTA Villegas abre las puertas para crecer en ese sentido.
La agricultura de precisión (AP) asusta un poco al principio. Por eso, siempre vale la pena aclarar un par de conceptos. Georreferenciar es asociar puntos a coordenadas (latitud y longitud) através de un GPS, y los GIS (sistemas de información geográfica) son softwares que centralizan y procesan la información con la que luego se generan mapas de ambiente.

Al georreferenciar se ubican mejor los factores que determinan la variabilidad para poder aplicar los insumos de manera diferenciada, mejorando el resultado económico y reduciendo el impacto ambiental.

En diálogo con Clarín Rural , Cecilia Justo, del INTA Villegas, explica que esa institución tiene una red de ensayos de AP que tiene dos objetivos centrales: generar protocolos fáciles de interpretar y usar por parte del productor y, además, obtener curvas de respuesta a distintos manejos -nitrógeno, fósforo, densidad en maíz, grupos de madurez en soja- en ambientes disímiles.

Los ensayos se hacen para soja, maíz, trigo y cebada en 40 hectáreas en la EEA INTA Villegas, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, y en campos de productores. Pero la idea es sumar a todos los interesados dispuestos a realizar sus propios ensayos.

Cada ensayo tiene su protocolo, que estandariza la metodología para poder comparar los resultados de situaciones agroecológicas y suelos diferentes. El primer paso del protocolo es definir zonas de manejo, integrando toda la información georreferenciada disponible: mapas de rinde, profundidad de tosca y napa, carta de suelo, fotografías aéreas e imágenes satelitales. Luego, se hace la selección de dos zonas contrastantes de un tamaño tal que las máquinas puedan entrar. Más adelante, explica Justo, se hace un muestreo de suelo georreferenciado. Las muestras se llevan a un laboratorio y se analiza materia orgánica, fósforo, pH y nitratos.

Hecha la interpretación de los datos analíticos, caracterizados y delimitados los ambientes, se franjea el lote. “Cruzamos esos ambientes con franjas de manejo, hacemos el seguimiento del cultivo y la cosecha con monitor de rendimiento”. Se procesan los mapas de rinde, se hace un análisis estadístico básico y se ve si hay diferencias -o no- entre ambientes.

Todo eso, para sacar conclusiones. Por ejemplo, que “en cebada, en el lote de producción, cruzamos la franja de fertilización con la dosis que usaban en el campo (140 kilos de urea) e hicimos la curva entre cero y 200 kilos. Al cosechar, en cada ambiente se obtuvo el máximo rinde con 90 y 110 kilos de nitrógeno. Es decir que se estaban aplicando 40 y 50 kilos de más”, dice Justo.

La AP no es inalcanzable. Conocer el campo puede transformarse en un manejo diferencial, para no trabajar más con promedios.

Por eso, estos ensayos servirán para conocer la variabilidad del suelo y, en el caso de los que ya hacen manejo variable, para ajustar las aplicaciones aun más.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Monitores de rinde

El 60% del parque de maquinaria cuenta con monitores de rendimiento, pero sólo se usan para generar información entre un 5% y un 10%. 

A la pregunta de porque es lenta la adopcion de los monitores de rinde como herramienta de gestion para la toma de decisiones, se pueden intentar varias respuestas: desconocimiento, descreimiento, mayores costos, desinteres, falta de herramientas de facil interpretacion, necesidad de un lenguaje comun para entender las maquinas, falta de capacitacion, dificil calibracion, etc. 

Para Gonzalez Venzano, la superficie mapeada es mucha, el problema es que hacer con eso, como transformarlo en un mapa de ambiente, como desarrollar reglas de decisión para hacer cosas distintas en cada lugar y como poner equipos en sembradoras y fertilizadoras para operar y capturar valor. 

El especialista en agricultura de precision -y de decision- cree que los mapas estan y que la adopción de estos para tomar decisiones es lenta por que implica instalar procesos de gestión de información georeferenciadas que tenemos que hacer cada vez mas simples e integrados. 

Comparto una nota que realice con Santiago Gonzalez Venzano, de Solapa4, acerca de los monitores de rendimiento. El fin es aclarar, simplificar el camino de quienes avanzan en la agricultura de precision. No es imposible entrar en esta senda, solo hace falta que los conceptos lleguen de una manera clara. Y para esto, Gonzalez Venzano es el indicado. 

(perdon si no se lee bien, la revista no tiene formato digital).



Fuente: Rural Revista. Clarin 

martes, 8 de enero de 2013

Maximizar los rindes

Muchos productores de la Argentina dejan de ganar hasta 6.700 kilogramos de granos por hectárea sólo por ineficiencias en algunas labores.

La brecha de conocimientos en la agricultura argentina puede generar pérdidas de hasta 6.700 kilogramos de granos por hectárea entre quienes son más o menos eficientes, informó Andrés Méndez, coordinador del proyecto Agricultura de Precisión y Máquinas Precisas del INTA. “Para que la Argentina pueda aprovechar sus potencialidades se requiere de capacitación”, dijo.

De acuerdo con el técnico, en todos los casos, esas diferencias no están generadas por el grado de inversiones sino por falta de conocimientos y calidad de los procesos, que alcanzan la regulación y puesta a punto de la maquinaria y el manejo operativo.

“Con la agroindustrialización de los granos en origen se busca lograr mayores beneficios económicos y desarrollo regional por más trabajo. Esto debe ir de la mano del aumento en la eficiencia de producción”, indicó el coordinador del INTA, quien ejemplificó: “Si dos productores de maíz aspiran a un rendimiento de 12.000 kg/ha y uno realiza todos los pasos con eficiencia y el otro no, podemos inferir que el segundo tendría una merma del 50% del rendimiento objetivo planteado”.

Méndez se refirió a un estudio del INTA Manfredi que especificó las pérdidas registradas en seis labores –barbecho, siembra, pulverización, diferenciación por calidad, cosecha y poscosecha–  y que evidencia, por caso, que en la primera labor un productor de altos rendimientos puede perder unos 200 kg/ha mientras que, mal realizada, las mermas alcanzarían los 1.800 kg/ha. Así, la brecha de conocimientos arroja una diferencia productiva abismal: 1.600 kilogramos de pérdidas durante un solo proceso.
En la Argentina, el promedio de pérdidas durante la cosecha y poscosecha supera el 12% y en algunos lotes alcanza el 20%.

En detalle
El problema de las pérdidas comienza antes de la implantación, en el período de barbecho químico, cuando se acumula agua en el suelo. Como explicó el especialista del INTA, con un milímetro de agua se producen en promedio casi 10 kilos de grano de trigo, 18 de maíz y 8 de soja. Así, si un barbecho que permita almacenar 120 milímetros de agua útil equivaldría a rindes de 1.200 kg/ha en trigo, 2.160 en maíz y 960 en soja.

“Si el productor quiere sembrar en un suelo donde el agua almacenada está cercana al punto de marchitez para el cultivo y lo decide porque justo llovieron 20 milímetros, estará mermando su potencial ya desde la siembra”, afirmó Méndez, quien también señaló como factor negativo el “crecimiento de malezas que tienen un consumo de agua desmedido si el barbecho fue mal realizado o no se realizó”.

En la siembra, algunos cultivos son más vulnerables a los errores que otros. El técnico sostuvo que en la última campaña de maíz, el cultivo más susceptible a una mala implantación, se lograron diferencias de rendimiento muy significativas en ensayos realizados por el INTA. “Con una profundidad de siembra de 6 centímetros y velocidad de 9 km/h, versus un tratamiento de 3 centímetros y 6 km/h, la diferencia de rinde a favor de este último caso fue de 2.700 kilogramos por hectárea”, dijo Méndez.

Con respecto a la fertilización en maíz, el estudio registró una diferencia promedio de mil kilogramos por hectárea más al aplicar igual dosis de nitrógeno en la siembra que en las etapas V10/12, antes de la floración. Además, según el técnico del INTA, “se pudieron cuantificar rendimientos en soja de 800 kg/ha entre lo que se realiza en promedio y lo que se puede realizar con ajuste de distanciamiento entre surcos y grupos por ambientes caracterizados”.

En cuanto a los procesos de control de insectos, malezas y plagas, sin diagnóstico y aplicación correctas, “podrían causar mermas bastante considerables para los cultivos, que van desde el 5% al 50% o tal vez más del rendimiento objetivo planteado”, aseguró Méndez.

Por otra parte, el momento de la cosecha es un punto crítico: el ingreso tardío de la cosechadora al lote puede causar pérdidas muy significativas. “Si el momento es óptimo, las pérdidas totales deben mantenerse debajo de los 85 kg/ha en soja”, sostuvo el especialista. Para él, “es muy común cosechar excediendo los límites máximos de la capacidad de la máquina y duplicar o triplicar las pérdidas”.

En la Argentina, el promedio de pérdidas durante la cosecha y poscosecha supera el 12% y en algunos lotes alcanza el 20%. Si se almacenan en malas condiciones, como el exceso de humedad o durante más tiempo del indicado, podrían darse pérdidas del 30% en el peso de los granos, de acuerdo con los ensayos del INTA.

Por ese motivo, Méndez recordó que “los granos secos, sanos y limpios se conservan mejor” y advirtió que antes de almacenarlos es importante separarlos según sus diferentes calidades en cuanto a proteína y aceite. “Este paso podría lograr la diferenciación en alimentos saliendo desde el mismo lote, cuando existen ambientes muy distintos, lo cual permitiría lograr calidades aceptables o más que aceptables para la transformación en proteína animal o bien para la producción de alimentos para consumo humano directo”.

Fuente: INTA Informa 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Protocolo para la Red de Agricultura de Precision

La red de ensayos de Agricultura de Precisión formada bajo la coordinación del INTA definió un protocolo para estandarizar métodos con los que debe regirse cada prueba. Los productores y asesores interesados pueden realizar los ensayos en sus propios campos y son validados por el Proyecto Agricultura de Precisión si respetan el protocolo establecido.
 
El protocolo de ensayos fue definido en el 1er Foro de Agricultura de Precisión realizado para la presente campaña en INTA EEA Manfredi, donde participaron los integrantes de la red de ensayos conformada por 30 técnicos provenientes de diferentes regiones del país con distintas situaciones agroecológicas.

El protocolo establecido se hizo extensivo a todos los interesados para estandarizar la metodología con la que debe regirse cada ensayo, especialmente en cuanto al relevamiento de los principales factores de producción en forma común, para que al experimentar en diferentes situaciones agroecológicas y de suelo se puedan confrontar los resultados.



Mario Bragachini, coordinador del Proyecto Agricultura de Precisión de INTA, dijo: "El INTA viene trabajando desde hace 17 años con esta tecnología y en esto han tenido un rol sumamente importante productores, contratistas y asesores que brindaron sus recursos para realizar los ensayos y generar esta tecnología en sus propios establecimientos. En esta red de ensayos creada a principio de 2011, el INTA intenta retribuir ese apoyo en un trabajo en conjunto guiando los ensayos para seguir avanzando y creciendo en adopción y perfeccionamiento en el uso de esta tecnología que cada día es más popular entre los productores precisos".

Los ensayos que cumplan el protocolo estarán avalados por el Proyecto Agricultura de Precisión del INTA y se publicarán los resultados obtenidos en el libro que se edita para el Curso Internacional de Agricultura de Precisión y Máquinas Precisas que se realiza anualmente en la EEA Manfredi.

Bragachini agregó: "Las diferentes experiencias llevadas a cabo en la red bajo el protocolo definido finalmente serán compartidas y asociadas para potenciar el valor científico que poseen individualmente cada uno de los ensayos, de esta manera se podrán consensuar conclusiones de alto valor científico".

Los ensayos se realizarán con aplicación variable de insumos y pueden experimentarse en cultivos de soja, sorgo, trigo y maíz en campos de todo el país. La propuesta es sumar a todos los interesados que estén dispuestos a realizar sus propios ensayos bajo lo establecido en el protocolo.

"La idea es poner esta red al alcance de todos los productores y asesores que estén dispuestos a trabajar bajo el protocolo establecido; si bien la red ya está formada, queda abierta la posibilidad de seguir sumando interesados para hacer nuevos ensayos en diferentes regiones del país", explicó el Ing. Agr. Juan Pablo Vélez, integrante del Proyecto Agricultura de Precisión y coordinador de la red de ensayos.


En pleno ensayo

Durante la campaña  2011/2012 se llevaron a cabo 15 ensayos con el protocolo definido por la Red y si bien la  magnitud de la sequía dificultó la realización de algunas pruebas como fueron planeadas, se lograron buenos datos que aportaron avances en la organización. En la presente campaña 2012/13 están en pleno desarrollo otros 20 ensayos, cuyos resultados se compartirán en el 2º Foro de Agricultura de Precisión que se realizará el año 2013 al finalizar los procesos de recolección de datos luego de la cosecha.

Además de centrar el trabajo en equipo, esta red y el protocolo de ensayos definido procuran facilitar y reducir tiempo, esfuerzo y conocimiento al productor y asesor, de manera que sea posible realizarlo dentro de la vorágine de actividades cotidianas propias de la producción agrícola.

El coordinador del Proyecto Específico Agricultura de Precisión y Máquinas Precisas, Ing. Agr. Andrés Méndez, aclaró: "Para que la red funcione exitosamente y arroje buenos resultados, es importante comprometerse en el cumplimiento del protocolo establecido, para lo cual cada ensayo tendrá el acompañamiento  de técnicos del Proyecto Agricultura de Precisión de INTA y el responsable de cada uno recibirá la capacitación necesaria para el planteo del ensayo y para su análisis con software específico". Según Méndez, "es destacable la transferencia de resultados que arroja la red, no solo por parte de INTA, sino también por cada participante en su propia zona".
 
Fuente: www.agriculturadeprecision.org


miércoles, 4 de abril de 2012

Pulverizadoras: cómo y cuándo aplicar

La obtención y manejo de la información generada en tiempo real es clave para definir la eficiencia de las aplicaciones. Ahora se suman datos agrometeorológicos.

La instalación de una estación meteorológica al equipo pulverizador puede marcar la diferencia entre aplicar y no aplicar.

El desarrollo tecnológico de las maquinarias agrícolas apunta a la optimización de los recursos. A las aplicaciones de los agroquímicos se le suma el registro de los datos meteorológicos. En este sentido, el Instituto de Ingeniería Rural del INTA Castelar –Buenos Aires– desarrolló un sistema que transmite en tiempo real si existe o no riesgo de deriva y decidir si continúa o detiene la pulverización.

Andrés Moltoni, del Laboratorio de Electrónica del Instituto de Ingeniería Rural delINTA Castelar, explicó que “esta herramienta fue pensada para monitorear la calidad de las aplicaciones y reducir los riesgos de deriva en zonas periurbanas. De esta manera, el operador tiene la información necesaria para tomar la decisión de suspender o detener las aplicaciones de agroquímicos en las cercanías de los pueblos”.

El sistema desarrollado permite la transmisión en tiempo real de las variables relevantes para la aplicación de agroquímicos. A esto se le suman los datos agrometeorológicos que son registrados por una pequeña estación meteorológica incorporada al sistema y al equipo pulverizador.

“Todos los datos son enviados –señaló Moltoni– en tiempo real, por GPRS a un servidor centralizado que permite el monitoreo instantáneo y la posterior auditoria de todas las variables de una o varias máquinas pulverizadoras”. Con esta información se puede establecer el riesgo de deriva de los agroquímicos y tomar una decisión respecto a continuar o no la aplicación.

De acuerdo con Gerardo Masia, del Laboratorio de Pulverizaciones de ese Instituto de INTA, “a los avances de los últimos años se suman las nuevas herramientas generadas por la electrónica, la computación y la telemetría: sistemas de guiado y software de conteo de gotas, entre otros”.

Los operadores de las máquinas de nueva generación requieren de un manejo en tiempo real de toda la información necesaria para una aplicación sin riesgos: un manejo abusivo, inadecuado o irresponsable puede generar efectos nocivos sobre la salud de los aplicadores, de los consumidores, del ambiente y de la sociedad en general.

Moltoni: La instalación de una estación meteorológica al equipo pulverizador puede marcar la diferencia entre aplicar y no aplicar.

La estación meteorológica en detalle

Es un aparato de tamaño reducido, protegido por una carcasa compacta a prueba de rayos ultravioletas, impermeable y resistente a los agroquímicos. No tiene partes móviles y registra variables meteorológicas como: temperatura del aire, humedad relativa, delta T, punto de rocío, factor de enfriamiento por el viento, presión barométrica, velocidad y dirección del viento aparente, velocidad y dirección verdadera del viento mediante transductores ultrasónicos, sumado a la velocidad y dirección del vehículo por GPS o dispositivos de posicionamiento global.

El equipamiento cuenta con sensores conectados a la máquina, una estación meteorológica instalada en la pulverizadora y un hardware centralizador que posee conectividad GPRS (Celular) para la transmisión de datos en tiempo real. “En caso de no poseer cobertura celular, el hardware almacena los registros y cuando la máquina ingresa a una zona con servicio, se transmiten todos los datos almacenados”, indicó Moltoni.

En 2011, el Monitoreo remoto de pulverizaciones recibió el primer premio a la innovación tecnológica, en la categoría Innovaciones de Origen Nacional-Agricultura de Precisión.

“Mediante un convenio de vinculación tecnológica con la empresa Gustavo Casal y Cía. S.R.L. logramos desarrollarlo e instalarlo en las pulverizadoras. El próximo paso será la comercialización”, aseguró el investigador del laboratorio de electrónica.

Fuente: INTA Informa N° 671

lunes, 5 de marzo de 2012

Un facón para mejorar la siembra

El INTA desarrolló un sistema que permite optimizar la distribución de semillas y fertilizantes durante la siembra.

Este dispositivo –denominado Facón– permitirá optimizar los procesos, mediante la incorporación de una carga aplicable –resortes– en los trenes de distribución de semillas en máquinas sembradoras y fertilizadoras. El sistema será desarrollado comercialmente por la empresa Schiarre S.A.

Oscar Pozzolo, director del Instituto de Ingeniería Rural (IIR) del INTA, destacó que el desarrollo de un sistema mecánico de carga constante permitirá que los trenes de distribución de semillas mantengan siempre la misma carga, lo que ayuda a conseguir la máxima estabilidad en cualquier posición de trabajo, independientemente de las irregularidades del terreno.

El presidente de Schiarre, Oscar Chagal, puntualizó que “la empresa está orgullosa de trabajar junto al INTA ya que nos permite desarrollar esta tecnología innovadora debido a sus prestaciones y la simplicidad que caracterizan a este dispositivo”.

Esta tecnología presenta características únicas en el país. “Las innovaciones en sembradoras directas presentan una alta importancia en los sistemas productivos de la Argentina, ya que caracterizan nuestra producción. Este tipo de desarrollos son los que permiten mantener un liderazgo internacional en la temática”, explicó Juan Pablo D’Amico, investigador del IIR Del INTA Castelar –Buenos Aires–.

El técnico puntualizó que este logro permitirá una mayor eficiencia y uniformidad de implantación, especialmente bajo condiciones difíciles, como elevada irregularidad del microrrelieve y abundante cobertura de rastrojo. “El dispositivo, que podrá utilizarse en máquinas para siembra fina y gruesa, se instala en los trenes de distribución de semillas y fertilizantes”, dijo.

Este sistema, que equipará toda la gama de sembradoras de la marca –Schiarre–, es el resultado de un trabajo de investigación que tuvo como principal objetivo lograr la “rápida adopción de una solución tecnológica sencilla y efectiva para solucionar los problemas de inestabilidad de cargas que presentan las sembradoras de fabricación nacional”, expresó D’Amico.

La construcción reemplazaría a sistemas más complejos como los neumáticos y los hidráulicos lo que permitiría una mejor calidad de siembra, mayor eficiencia de implantación, en menor desgaste y rotura de los componentes del tren de siembra. Además, esta innovación representa una oportunidad para el desarrollo de la industria nacional debido a que es un producto que no demanda un aumento en los costos de fabricación.

En detalle –resaltó el investigador del IIR– con el nuevo diseño el cuerpo de siembra logra hasta un 50% más de recorrido vertical lo que le confiere gran capacidad de paso aún en relieves con curvas de nivel y lotes sistematizados para arroz.

Por su parte, Pozzolo recordó que el IIR es pionero en estas acciones. “Generamos instrumentos que complementen las capacidades para fortalecer el crecimiento de la industria de la maquinaria agrícola”.

Fuente: INTA Informa

jueves, 19 de enero de 2012

Gestionar la información

"La informatización está inundando el sistema de producción agrícola", me dijo alguien que, en nuestro país, lidera el tema de la ambientación y los sistemas georeferenciados. Existen muchos programas de "software" que ayudan a gestionar la información, para la lechería, el ganado, enfermedades de cultivos, simuladores, etc. No son milagrosos, no hacen las cosas por nosotros. Requieren conocimiento, criterio, experiencia, capacidad de discernir, datos, horas a campo, observación, recorridas, sentido común.

Un ejemplo es Diagnóstico Rural (DR), un sistema para el agro confeccionado en la web, pensado para facilitar la elaboración de diagnósticos y recomendaciones y asistir en la toma de decisiones, a partir de base científica, acercamiento de expertos y trabajo en red. Forman parte del staff los Ingenieros Guillermo Peralta, Rodolfo Gil, Agustín Bianchini, Santiago Lorenzatti y el Dr Bill Raun, de la Universidad de Oklahoma.

Es un servicio basado en el conocimiento científico para facilitar la captura de valor en la toma de decisiones agronómicas así como también desarrollar nuevas herramientas que acompañen las mejores prácticas agrícolas, dentro de un enfoque de sustentabilidad y rentabilidad. Esa es la visión.

Para poder acceder a DR, se debe ingresar en su página www.diagnosticorural.com y crear una cuenta con unos pocos datos. Como respuesta se recibe un mail con algunas explicaciones breves como que la licencia gratuita es por 4 meses, y que esto lo habilita a cargar 10 lotes de prueba y acceder al diagnóstico físico y químico de suelos, recomendación de fertilización y para la aplicación de enmiendas, cálculo de agua disponible y balance hídrico y foro de usuarios y consultas.

Con ingresar unos datos básicos del Establecimiento (nombre, región, localidad, hectáreas, textura -según la clasificación del USDA) se está listo para comenzar a navegar en las distintas solapas desde donde se accede a la parte física, química, fertilización, enmiendas, agua. Se va cargando la información que solicitan, que provienen de los datos de laboratorio, a saber: MO, densidad, infiltración, % de las distintas fracciones de suelo -arena, arcilla, limo- y para el caso de la parte química los distintos nutrientes más CIC, ph. Se clikea en "VER DIAGNOSTICO" y ahí vuelven los resultados en forma de una tabla.

La devolución, el diagnóstico, consiste en un estado de los indicadores, donde se señala si los mismos están altos, bajos, moderados, reducidos, elevados. Luego se puede ingresar a "PROBLEMAS Y SOLUCIONES" donde se mencionan las limitaciones asociadas a los problemas detectados en los indicadores, los posibles orígenes del problema, restricciones y sugerencias.

Es sencillo de usar, es amigable. Requiere tener los datos. Y he ahí quiza la mayor traba. Muchos productores tal vez no los tengan, tal vez no todos, quiza no actualizados. Conocemos las limitantes de los análisis de suelo y los problemas que esto trae, si bien se está en camino a la mejora a través de los intercontroles.

Una buena herramienta que colabora en el manejo, que ayuda a detectar problemas e intentar soluciones; siempre que el punto de partida sean datos confiables. Porque el resultado final depende directamente de la calidad de los datos iniciales, de la materia prima. Así como no se puede elaborar un buen dulce de leche a partir de una leche de mala calidad, no se obtendrán diagnósticos útiles si se parte de datos poco certeros.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Herramientas para el Manejo por Ambientes

¿Cómo percibimos el manejo por ambiente? lanzó el Ing. Quiroga del INTA Anguil. “Lo que estamos haciendo es adecuar las prácticas agronómicas al cultivo y a los suelos, teniendo en cuenta las variaciones temporales y espaciales. Caracterizamos el ambiente y armamos la estrategia hoy, pero hay que revisarla a través del tiempo para ver si sigue vigente o va quedando fuera de contexto y hay que tomar medidas distintas. El manejo sitio específico reconoce la variación espacial y la temporal, que en algunos ambientes puede ser más importante”.

Se hizo hincapié en el concepto de jerarquizar los factores que inciden sobre la productividad de los cultivos. “Frente a la variabilidad, intralote o entre lotes, se pueden reconocer 4 o 5 factores limitantes que inciden en nuestro ambiente, se debe establecer un orden jerárquico de los mismos y ver si la jerarquización que estoy analizando cambia en función del cultivo considerado”. Si no jerarquizo, puedo estar teniendo acciones (y gastando plata) si impacto sobre el rinde y de eso se trata la agricultura de precisión. “El éxito de esta práctica depende más de entender los procesos que marcan esa diferencia sitio específico que de la disponibilidad de tecnología”.

Sensores remotos: herramienta práctica y sencilla basada en la interpretación visual de imágenes satelitales. “Si bien la mayoría de los productores no están especializados en el tema y encuentran dificultades para su uso, se puede ver una imagen e interpretarla sin mucho conocimiento y con un poco de entrenamiento y animarse tomar decisiones en sus campo”, explicó Damiano, del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar. ¿Cómo obtener las imágenes? El Proyecto GeoINTA (www.geointa.inta.gov.ar) es un sistema de información que permite consultar imágenes y mapas. Para solicitarlas es necesario primero saber la posición del campo (longitud y latitud). “Es importante solicitar que las imágenes estén en la combinación de bandas 3, 4 y 5, ya que brindan los mejores análisis de los recursos vegetales”.

Mapas de suelo: permiten determinar el tipo de suelo, donde están y cuánto hay de cada tipo. “Los mapas brindan información básica para la planificación. Deben utilizarse para delimitar zonas vulnerables, monitorear las buenas prácticas, maximizar la producción de biomasa y deducir estrategias de manejo del suelo prestando atención a su potencialidad y limitantes, para planificar su uso sustentable”, señaló Sobral del Instituto de Suelos del INTA.

Fuente: Elaboración en base a disertaciones del Congreso AAPRESID 2009.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Manejar las Diferencias

Agricultura de Precisión: aplicación variable de Nitrógeno (AVN)

En un mundo que se perfila cada vez más hacia el cuidado de los recursos naturales, resulta fundamental adoptar tecnologías que hagan un uso más eficiente de los recursos. Ser eficientes es casi una obligación.

Son muchas las variables, y los riesgos, que se manejan en el terreno de la agricultura (económicas, edafoclimáticas, de manejo) y toda herramienta tecnológica que tienda a minimizar alguna de ellas será una llave para lograr mayores respuestas de los cultivos.

La Agricultura de Precisión y dentro de ella, la Tecnología de Dosis Variable, surge en este contexto y puede ayudar a concretar estos ambiciosos objetivos.

Hacer un uso más eficiente de los recursos utilizados redundará en una mayor y mejor respuesta y estaremos contribuyendo a la sustentabilidad de los sistemas: en su componente económico, ya que se mejora el ingreso del productor, y en su componente ambiental porque que estaremos haciendo un más adecuado uso de los recursos con una menor contaminación ambiental, una contribución a la conservación del suelo, con los consecuencias positivas que esto aporta a la sociedad presente y futura.

Los recursos que mayor incidencia tienen dentro de los planteos productivos agrícolas son, sin duda, los fertilizantes y dentro de ellos los nitrogenados. La necesidad de mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno (EUN) tiene dos motores: el incremento de precio de los fertilizantes por un lado y, por otro, la creciente presión ambiental que existe en el mundo para reducir la contaminación de los recursos cuando no se hace un buen uso de la fertilización.

Sin duda que en Argentina la motivación está más ligada a la primer causa, si bien la segunda tiene mucho peso; y en países de mayor desarrollo y más años de agricultura, como Estados Unidos, el motivo sea la no contaminación, por ejemplo de los cursos de agua.

La aplicación variable de nitrógeno (AVN) es una herramienta de la agricultura de precisión y surge en respuesta a esta necesidad de mejorar la eficiencia del uso del nitrógeno. El objetivo es aplicar, en cada sitio, la dosis de nitrógeno (N) de manera tal que se maximice el retorno económico de la fertilización nitrogenada.

La condición fundamental para que esta tecnología tenga sentido es que las dosis óptimas de N varíen espacialmente dentro del lote. Al existir variabilidad intralote y utilizar una dosis uniforme, habrá partes del lote que resultarán sobrefertilizadas (menor beneficio económico, mayores pérdidas de N) y otras que serán subfertilizadas (menor rendimiento y rentabilidad).

Si hay alta variabilidad en la dosis óptima de nitrógeno, si existen dosis contrastantes entonces la aplicación variable tiene sentido. Tendremos zonas donde la respuesta será alta, baja o media. ¿El desafío? Poder predecir dosis óptimas en esas condiciones de ambientes variables y hacer una recomendación.

Las estrategias para hacer aplicación variable de N, por ejemplo, en maíz, podemos dividirlas en reactivas y proactivas: las primeras están basadas en la utilización del cultivo como indicador, como integrador de la condición de interacción entre la disponibilidad de N y las condiciones ambientales, con la idea de corregir cuando existan deficiencias de N. Se basan en la utilización de sensores para evaluar el estado del cultivo. Por otro lado están las proactivas que tienen el fin de prevenir la ocurrencia de deficiencias, y se basan en la utilización de información georeferenciada de caracterización de sitio, obteniendo como producto final un mapa de rendimiento.

Ahora bien, ¿cómo se comienza a aplicar a tasa variable cuando se viene aplicando el N a tasa fija, es decir la misma en todo el lote? La forma de comenzar a meterse en el mundo de la dosis variable sería recopilar información que permita determinar cuánta variabilidad hay en los lotes a nivel de rendimiento, para lo cual resulta clave un monitor de rendimiento. Asumiendo que tengo variabilidad, defino qué manejo podría hacer. Hay tener en claro que, el desarrollo de esta tecnología requiere del trabajo en equipo, interdisciplinario y de grupos. Es muy difícil para un productor solo y probablemente muy arriesgado.

El grado de adopción de esta herramienta, dependerá de cuáles sean los factores que limitan el rendimiento en cada lugar. Hay limitantes de rendimiento muy bien identificadas y conocidas por conocimiento agronómico zonal, como pueden ser problemas de salinidad, pero hay todo un gradiente. En aquellos lugares de mayor variabilidad, esta tecnología va a funcionar y habrá otros donde no va a tener sentido aplicarla.

Existe evidencia promisoria que indica que la aplicación variable de N es una tecnología que puede mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno. Requiere capacitación, ajuste de técnicas, generación de información agronómica suficientemente confiable y precisa para sustentarla y masa crítica de profesionales trabajando en este tema. Hay que ser cautos, conservadores, comenzar con un enfoque sencillo e ir afinando el manejo en la medida que esta tecnología avanza.

¿Tecnología para pocos o de adaptación masiva? Habrá, como siempre, productores líderes que serán los que desarrollen y utilicen esta tecnología en forma inicial y el resto adoptará algunas cosas puntuales. Hay muchas herramientas de agricultura de precisión que no necesariamente es la aplicación variable, también está el uso de sensores para evaluar el estado del cultivo, por ejemplo.

Las perspectivas para Argentina son muy buenas y la evidencia muestra que en el país hay una gran adaptación al cambio como consecuencia de la existencia de productores y profesionales ávidos por avanzar hacia nuevas e innovadoras tecnologías.

(Material extraído de las conferencias de l
os Ings. Matias Ruffo y Ricardo Melchiori en el Simposio Fertilidad 2007)
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