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viernes, 24 de mayo de 2013

Intensificación sustentable

La apertura de la primera jornada del Simposio que se desarrolla en el Centro de Convenciones Metropolitano de la ciudad de Rosario, estuvo a cargo del Dr. Fernando Garcia del IPNI Cono Sur, quien –además de realizar la introducción a los temas que se desarrollarán en los dos días de la jornada- homenajeó al Ing. Hugo Fontanetto, quien desarrolló una larga trayectoria en investigación y extensión en nutrición de cultivos y fertilidad. “Hugo tuvo una gran pasión por la familia, los suelos y la agronomía”, sostuvo García.

Más tarde, y dando inicio al primer bloque, llegó turno de la Ing. Agr. María Fernanda González Sanjuan, Gerente Ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, quien en su exposición “Los fertilizantes en Argentina: Hacia el 2020”, se refirió a la evolución del mercado de fertilizantes y que si bien se ha incrementado, marca aún una importante deuda con el suelo. Además, hizo hincapié en la escasa fertilización de los cultivos de soja y aportó datos importantes para entender la situación actual: “En 2011, el promedio nacional marca que sólo el 60 % de la soja recibió algún tipo de fertilización. El 40 % restante de ese cultivo, no recibió nada. El desafío es entender qué está pasando con ese 40 % restante y por qué”.

Para finalizar, González Sanjuan planteó interrogantes referidos a la sustentabilidad del cultivo de soja y su productividad y la reposición de nutrientes. “Hay una diferencia importante entre lo que se extrae y lo que se repone. El suelo está subsidiando la producción. Postergar la fertilización o hacerlo en bajas dosis, genera impactos y costos a futuro”, concluyó.

Sustentabilidad de los sistemas agropecuarios
Respecto de este tema en particular, Jorge Adámoli, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, analizó los desafíos que presenta la necesidad de lograr aumentos en la producción agropecuaria, resguardando la situación ambiental y social en las áreas productivas y su entorno. En ese marco, hizo referencia al crecimiento de la demanda global de alimentos, comentando que en las últimas décadas se sumaron 1.800 millones de personas a las clases medias urbanas de todo el mundo. De cara a 2050, Adámoli sostuvo que el aumento de producción, manteniendo los actuales rendimientos, implicaría una expansión del 50% de las áreas cultivadas, situación que se plantea como improbable. “El único camino viable es avanzar hacia una mayor productividad, en un marco de sustentabilidad y utilizando todas las herramientas tecnológicas disponibles”, graficó.

El especialista explicó que seguramente las políticas de estímulo deberían centrarse en la productividad y la real incorporación de Buenas Prácticas Agrícolas. “Se debe fomentar, también, la rotación de cultivos y reducir la dependencia de una soja que llevó a la menor superficie sembrada con trigo en 100 años, por ejemplo”, culminó Adámoli.


La organización Field to Market también participó del debate a través de su Chairman, Fred Luckey, quien explicó cómo a través de la misma se integra a los principales integrantes de la cadena agropecuaria de Estados Unidos, desde las empresas de fertilizantes, hasta las que ofrecen productos a los consumidores. “Cuando nos referimos a temas de sustentabilidad, debemos asumir que se trata de un tema global, que involucra a toda la cadena y cuya solución únicamente puede alcanzarse en base a acciones locales”, explicó el norteamericano. Entendiendo que para poder avanzar en modelos sustentables se deban cambiar los paradigmas en base a la generación de propuestas de valor que estimulen, fundamentalmente, a los productores, 

Luckey mostró a los asistentes una herramienta de fácil evaluación que permite definir oportunidades de mejoras. “A través de Fieldprint Calculator se pueden evaluar decisiones y comparar desempeños en temas como el uso del agua y la energía, los niveles de emisiones y de carbono en suelo, entre otros”, concluyó.

Por su parte, el Ing. Ricardo Melgar de la EEA INTA Pergamino se refirió a la legislación de seguridad industrial en lo que hace al manejo de fertilizantes. En ese sentido, Melgar explicó que la gestión integral de estos productos excede a los fabricantes y comprende a todos los actores hasta los usuarios finales: los productores, incluyendo la disposición final de envases y residuos. “Sin embargo, las responsabilidades son mayores en el caso de los integrantes de la cadena de valor de la Industria, fabricantes, importadores y distribuidores”, agregó. Asegurando que el mayor interés en proteger el medio ambiente ha llevado a una nueva era de controles y responsabilidades, explicó que “muchos distribuidores tendrán que realizar importantes inversiones para ajustarse a los cambios”. Y concluyó: “La industria debe ser la primera interesada en cumplir con las cada vez más exigentes normativas vigentes”.

Por último, el Ing. Agr. Gustavo Oliverio –de la Fundación Producir Conservando- evaluó el avance de la agricultura argentina en las últimas décadas del siglo pasado, destacando la incorporación de la siembra directa, la aplicación de fertilizantes y nueva y más completa de tecnología de cultivos, como las principales herramientas que permitieron llegar a 70 millones de toneladas en 26-27 millones hectáreas sembradas hacia inicios del año 2000.

“Diez años después, nos encontramos con niveles de producción en valores cercanos a los 100 millones de toneladas con un área sembrada de 30-32 millones de hectáreas y donde las oleaginosas son entre el 65% y 70% de las mismas”, explicó el disertante. Frente a esto, Oliverio enumeró una serie de temas sobre los cuales se debería avanzar: problemas recurrentes de erosión en distintas zonas productivas; balances de carbono fuertemente negativos en casi todos los sistemas; desde la nutrición de los cultivos sólo se repone alrededor de la mitad de nitrógeno, fósforo y azufre y menos del 2 % del potasio extraído por los cultivos.


Por último, el especialista destacó la falta de inversiones en la infraestructura necesaria para avanzar en una situación sustentable no sólo en la actualidad sino también de cara al futuro y destacó que de cara a 2020 en el país se deberían emplear 9.2 millones de toneladas de fertilizantes para avanzar en producciones sustentables (esta cifra es tres veces superior a la actual). “La rotación y reposición de nutrientes son temas centrales”, culminó Oliverio.

miércoles, 11 de julio de 2012

Las bondades del suelo no son eternas

Hace pocos días, invitados por Nidera y por el distribuidor USEN “Jakas, Kokic e Ivancich”, un grupo de productores se reunió en un establecimiento ubicado en la localidad de Alcorta, provincia de Santa Fe, a 90 kilómetrosde Rosario. 

Allí, el Ing. Marcelo Palese, del departamento técnico de Nidera Nutrientes, junto al Ing Gastón Huarte, técnico del USEN, presentaron el Módulo de Ensayo Permanente que la compañía puso en marcha hace ya dos años en este campo, con el fin de aportar conocimientos en pos de conservar los recursos de tierras con más de un siglo de agricultura.

“Mucho se ha dicho que el recurso natural suelo de la Gran Región Pampeana es inagotable, feraz e imbatible. Sin embargo, la historia de una agricultura de poco más de 100 años ininterrumpidos ha demostrado que son frágiles, finitos y necesitan de la recarga de nutrientes”, expresó Palese en la charla realizada a campo.

Uno de los ejemplos de esta afirmación surgió tras el análisis de fósforo en el suelo realizado en tres diferentes sectores.
En el monitoreo intensivo de las áreas que han estado en producción durante 100 años se obtuvieron 13 ppm de fósforo, 3,5% de materia orgánica y 0,8 ppm. de cinc.
En el camino alambrado, un sector con 50 años de protección lindero al alambre, se encontraron 30 ppm de fósforo, 3,91 % de materia orgánica y 3,1 ppm. de cinc.
En el sector en estado natural, sin historia agrícola, se encontraron 191 ppm de fósforo, 4,41% de materia orgánica y 55 ppm. de cinc.

“A partir de estos datos se sabe que durante décadas se produjo a expensas de un suelo de una fertilidad superlativa, que paulatinamente entregó nutrientes y sostén a los diferentes cultivos”, expresó Palese para aclarar que la etapa de estabilidad actual es frágil y requiere, a partir de este escenario, tomar nota de cómo llevar adelante un plan integral de largo plazo que no solamente brinde un sostenimiento de los incrementos de rinde sino también suelos que alberguen reservas y prácticas que sean complementarias a los actuales paliativos instalados.

Para contribuir con el conocimiento de tal recurso, desde hace veinticuatro meses Nidera puso en marcha un sistema de monitoreo intensivo de suelo en un lote geo-referenciado de la localidad de Alcorta, Santa Fe, en una región caracterizada por la sólida vocación de producción de sus agricultores.

Palese relató que para constituir un mapa global del ambiente se realizaron auditorias de suelos estratificados con veintidós parámetros e índices químico-minerales y la composición textural en el perfil de los primeros40 centímetrosde suelo.

Además, “se efectuó el análisis foliar de todos los minerales en los cultivos que allí se sucedieron para comenzar a constituir curvas de absorción preferencial y definir la interrelación de los nutrientes en diferentes estadios (tanto en planta entera como en hojas referentes a la definición del rinde)”, destacó Palese.

Los análisis de suelo incluyeron nutrientes ultra-traza de lectura en partes por billón, responsables de la síntesis de nutrientes en lo inmediato y la presunta disponibilidad en el tiempo. En línea con éstos, se adicionó la determinación de la presencia de bacterias rizobiontes, marcando un antecedente para el ambiente citado, y como una forma de determinar la eficiencia de fijación del nitrógeno y la actividad cuantitativa en el cultivo de la soja.

Asimismo, se complementó la información con la actividad de enzimas consustanciadas con la síntesis de nutrientes esenciales, tomándolos como datos inéditos para estos suelos. Otro de los datos registrados fue el análisis cualitativo mineral de los rastrojos para determinar la potencialidad del aporte que sustentará los primeros centímetros del sustrato.

Para la soja cosechada se realizaron análisis de proteína en grano, trazando de esta manera una información de “sintonía fina”. Por último, hay que tener en cuenta que el suelo seleccionado para el monitoreo integral recibe aportes regulares de azufre, calcio, magnesio y  fósforo.

El lote viene de por lo menos cinco años con tratamiento de sostén de aporte anual de 120 kg. de Azugran y 60 kg. de dolomita. Los tratamientos en la soja de 1º, y en la rotación (soja 1º, trigo, soja 2º) fueron de 213 kg/ha de sulpomag, 97 kg/ha de Azugran, 131 kg/ha de Azugran y la aplicación de hierro foliar: 1,4 kg/ha en otra de las parcelas como complementario.
            
En este caso particular analizado en Alcorta, y a partir de la interpretación de los diagnósticos y mediciones en la respuesta a campo, las diferencias estuvieron marcadas sustancialmente cuando se adicionaron mezclas con magnesio y se realizaron aportes concretos de una fuente especial de hierro.
            
Los productores pudieron apreciar in situ estas diferencias, conociendo que las bondades de su suelo no son eternas y que la reposición de nutrientes es fundamental al momento de conservar el sustrato y de esperar altos rindes.

Fuente: SAVIA Comunicacion 

viernes, 6 de julio de 2012

Los costos ocultos

Argentina solo repone el 37% de los nutrientes del suelo. En cada barco de 40 mil toneladas exportadas de grano de soja se pierden aproximadamente 4.000 de nutrientes. Para los especialistas, es el “costo oculto” de la agricultura argentina.

Un estudio del INTA Casilda –Santa Fe– aseguró que, por cada carguero que lleva soja al exterior, se pierden miles de toneladas de nutrientes de los suelos argentinos; esos nutrientes, además, no son repuestos. Para Fernando Martínez, jefe de esa unidad del INTA, “cada 40 mil toneladas de grano de soja se exportan hasta 8.700 de fertilizantes, de las que sólo se reponen el 37 por ciento”.

La especialista Graciela Cordone, también del INTA Casilda, detalló que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes. Si la carga es de trigo, los nutrientes se cuentan por 1.176 toneladas y, en el caso del maíz, 966.

Los especialistas coinciden en que las 3.576 toneladas de nutrientes extraídos –nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y magnesio– se equiparan a 8.735 toneladas de fertilizantes –urea, superfosfato simple, cloruro de potasio y sulfato de magnesio–. Una tonelada de fertilizante tiene un costo promedio de unos 450 dólares, lo que generaría una descapitalización de, al menos, 3 millones de dólares por barco.

La técnica de Casilda graficó la pérdida: “Necesitaríamos 300 camiones para cargar los fertilizantes que contienen los nutrientes que se exportan en cada barco: de cada tres unidades de nutrientes sólo se repone una”.

“Hay que generar conciencia y cuantificar el valor económico de los recursos naturales a partir del cuidado de la materia orgánica del suelo que es un componente y a la vez un indicador de su calidad. Esto aún no es considerado como un hecho preocupante debido a las excelentes condiciones productivas del suelo argentino”, advirtió Cordone.

En esta línea, Martínez agregó: “Tenemos un suelo tan fértil que no se toma conciencia de la importancia de mantener la fertilidad mediante el agregado de nutrientes que comienzan a faltar. Mientras el negocio sea rentable, no se dimensionará que todo se termina y el suelo, que es el gran soporte de la agroindustria, también se terminará”.

“La materia orgánica es un factor fundamental en la cadena agroindustrial”, aseguró la técnica del INTA. Por esto llaman ‘costo oculto’ a las pérdidas de producción, industrialización y de derechos de exportación ocasionadas por la disminución de materia orgánica y nutrientes en el suelo.

En este contexto, el jefe del INTA Casilda comparó la situación nacional con la de Brasil y aseguró que allí “un productor sojero debe invertir más de 400 dólares por hectárea en fertilizantes para producir 4.000 kilos de la oleaginosa en un suelo rentable. Un argentino logra el mismo rendimiento por hectárea con 40 dólares, un costo 10 veces menor”.

Cuando se apaga el fósforo
“La planta de soja requiere de una docena de nutrientes esenciales, de los cuales sólo el nitrógeno puede ser provisto, en parte, desde el aire mediante la fijación biológica. Este mecanismo exige un gasto de cinco dólares por hectárea. Los demás nutrientes son tomados por la planta totalmente del suelo y, si faltan, el productor no tiene opción: debe aplicarlos sí o sí, o perder producción”, afirmó Cordone.

Este cultivo es un gran consumidor de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre. Estos se exportan en los granos, en la harina o en el aceite y se reponen sólo en un 37 por ciento, sin contar que de potasio no se repone nada porque por ahora alcanza.

Por esto, Graciela Cordone destacó que si bien en la Argentina ingresan muchas divisas por las exportaciones agroindustriales, “se debe tomar conciencia que el suelo se agotará si lo seguimos explotando con el actual sistema productivo: debemos usarlo de modo sostenible para que nuestros hijos puedan seguir produciendo con buenos rendimientos”.

La conservarción del suelo y su día mundial
De acuerdo con Roberto Casas, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, las claves para aumentar la producción nacional y prevenir el deterioro de la salud del suelo “consisten en controlar los procesos erosivos, reponer los nutrientes extraídos y mantener un elevado flujo de carbono a través de las rotaciones”.

La degradación de los recursos naturales y, en particular, de los suelos cultivados, es uno de los mayores desafíos del nuevo siglo. De hecho, Casas explicó que unos 2.000 millones de hectáreas del mundo están deterioradas en forma irreversible y el 60 por ciento de las 1.700 hectáreas restantes “posee procesos degradatarios de moderados a graves que afectan anualmente entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierra productiva”.

En la Argentina, un 20 por ciento del territorio está afectado por procesos  de erosión hídrica y eólica, lo cual  representa unas 60 millones de hectáreas. Asimismo, “las regiones áridas y semiáridas del país, que cubren el 75 por ciento de la Argentina, poseen ecosistemas frágiles proclives a la desertificación”, dijo el especialista.

En este marco, Casas destacó que el 7 de julio se conmemora en todo el país el Día de la Conservación del Suelo, propuesto por el INTA como homenaje a Hugh Bennett, pionero en la lucha contra la erosión de los suelos en distintas regiones del mundo y creador del Servicio de conservación de Suelos de los Estados Unidos.

Fuente: INTA Informa 

sábado, 9 de junio de 2012

Con cada cosecha, se exportan nutrientes que no se reponen


En una gira fluvial organizada por Fertilizar, se recorrieron terminales portuarias ubicadas en la rivera del río Paraná en San Lorenzo, Santa Fe, donde se mostraron sus características y capacidad de almacenamiento y transporte, entre otros datos productivos. La Ing. Agr. Graciela Cordone del INTA Casilda realizó el cálculo de la cantidad de nutrientes extraídos con los granos que son "exportados" a través de  los buques y los kilos de nutrientes no repuestos en nuestros suelos, que, silenciosamente contribuyen a sostener esta producción.

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En referencia a estos datos, la Ing. Cordone comentó que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja, "se exportan" 3.576 toneladas de macronutrientes; en uno cargado con trigo, 1176 toneladas y en uno cargado con maíz, 966 toneladas, destacando que es la soja la que mayor cantidad de nutrientes se lleva. Y específicamente realizó una equivalencia de los nutrientes que se "van" con un barco de 40.000 toneladas de poroto de soja, transformándolos en fertilizantes consumidos, demostrando que 3.576 toneladas de nutrientes extraídos (nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y magnesio) equivalen a 8.735 toneladas de fertilizantes (urea, superfosfato simple, cloruro de potasio y sulfato de magnesio). "Para compensar la cantidad de nutrientes que se extraen en un buque cargado de soja, se deberían devolver al campo unos 300 camiones cargados de fertilizantes", señaló la Ingeniera.

En la misma línea Fertilizar destacó que la reposición de nutrientes es, desde hace décadas, insuficiente, lo que genera un enorme desbalance en el agro-ecosistema, tornando las producciones menos sustentables y demuestra a su vez que el suelo sigue subsidiando la producción agrícola nacional. En la campaña 2010-2011, el porcentaje de reposición fue del 27 % (considerando nitrógeno, fósforo, potasio y azufre) con un consumo de 3,4 millones de toneladas de fertilizantes para esa misma campaña. Así, considerando los cálculos realizados por la Ing. Cordone del INTA, de los 300 camiones de fertilizante que se fueron en cada buque de soja, 173 camiones fueron aportados por el suelo.

Invitacion 

“Si tenemos en cuenta que este déficit se acumula año tras año, podremos entender el empobrecimiento de los suelos que estamos produciendo”, señaló María Fernanda González Sanjuan, Gerente Ejecutivo de esta entidad. ”La respuesta a la fertilización es cada vez mayor y se refleja en los rendimientos tanto en el corto plazo como en el efecto acumulado de varios años de fertilización responsable. Esta es una clara evidencia de la posibilidad de modificar esta situación para poder preservar el recurso suelo, el principal patrimonio del productor”. En este sentido, Pablo Pussetto, Presidente de Fertilizar, señaló que "hoy el uso deficiente de fertilizantes genera un deterioro de los suelos, que se traduce en una paulatina descapitalización del dueño de la tierra y una importante pérdida de producción a nivel país".

Para la campaña que estamos cerrando, es decir 2011-12, el consumo de fertilizantes fue de 3,72 millones de toneladas, un 9% mayor al año anterior. "Todavía estamos analizando cómo fue la reposición, ya que, en los años de bajos rendimientos -en este caso por la sequía-, disminuye la extracción de nutrientes por parte de los cultivos y lógicamente los porcentajes de reposición aumentan. Pero no es deseable que la reposición aumente por los bajos rendimientos. Ojalá en poco tiempo podamos atribuir los aumentos de reposición a la mejora en la aplicación de los paquetes tecnológicos disponibles", agregó Fernanda González Sanjuan.

Los cultivos con mejores balances de nutrientes son el trigo y el maíz. En la campaña 2010-11, de los 3,4 millones de toneladas de fertilizantes consumidos en total, un millón se destinaron al cultivo de soja - con una superficie sembrada de 18,6 millones de hectáreas-; 750 mil toneladas a trigo - con 4,4 millones de hectáreas y otras 830 mil toneladas al maíz-con una superficie de 4,3 millones, cifras que demuestran que el paquete tecnológico es más importante en trigo y maíz que en soja, reflejando la forma en que el productor adoptó la tecnología en cada cultivo.

"En soja, sólo el 65 % del área se fertiliza, y se hace con dosis sub óptimas, en cambio en trigo y maíz más del 95% de los del área se fertiliza y se hace con dosis más cercanas a lo que el cultivo extrae. La asignatura pendiente es la fertilización de soja con dosis de reposición tanto en fósforo como en azufre. La fertilización fosfatada es clave, y los estudios realizados por Fertilizar en las últimas dos campañas demuestran un incremento de la productividad superior al 20 % en muchísimas zonas. Además, esta práctica permite conservar el valor productivo de la tierra en el tiempo", agregó Pablo Pussetto. El principal factor que influye en este esquema es que el 50 % de la actividad agrícola se realiza en campos arrendados, con contratos de corto plazo, en los cuales no se prevén cláusulas como la fertilización de los suelos. "Es el dueño del campo quien debe exigir el compromiso de aplicar la mejor tecnología y realizar un esquema de rotación para alcanzar una práctica más sustentable y conservar su patrimonio".

La gira organizada por Fertilizar culminó con la visita a una Terminal portuaria y planta de producción, ubicada en la localidad de Puerto San Martín. Allí, Mariano Scaricabarozzi, miembro del Comité Ejecutivo de Fertilizar, describió las características del complejo y mencionó, entre otros temas, que la capacidad instalada de las terminales portuarias de fertilizantes en Argentina, duplica el mercado actual de estos productos. "En este aspecto la industria está preparada para afrontar la demanda que significaría reponer a nuestros suelos la cantidad total de nutrientes que hoy en día se exportan a través de los diferentes cultivos, con el fin de lograr una producción sustentable".

Fuente: Fertilizar

jueves, 19 de abril de 2012

Mapear la disponibilidad de nutrientes

En el XIX Congreso Latinoamericano y XXIII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo, autoridades de Fertilizar Asociación Civil, junto con miembros del INTA, lanzaron el Mapa de Disponibilidad de Nutrientes en Suelos de la Región Pampeana. El mismo, surge de un Convenio que Fertilizar posee con el INTA, cuyo objetivo es incrementar la productividad del sector agropecuario en un marco de sostenibilidad. Consiste en generar información sobre el estado de indicadores clave de salud del suelo, como materia orgánica y pH, así como también la disponibilidad de meso y micronutrientes en suelos de la región pampeana.

El incremento en la producción de granos a costa de un mayor uso de fertilizantes nitrogenados y fosfatados ha incrementado la exportación de nutrientes. "Según investigaciones, se ha reportado que la agricultura moderna de alta producción incrementa la tasa de extracción de macro y micronutrientes, así como también que la fertilización con nitrógeno incrementó la concentración, y por lo tanto, la exportación en los granos de maíz de otros elementos tales como Mn, Fe, Cu y Zn", comentó el responsable del Convenio por el INTA, el Ing. Agr. Hernán Sainz Rozas.

Por otra parte, la falta de rotaciones con pasturas y el incremento de la frecuencia de soja en las rotaciones han producido una notable disminución de los niveles de materia orgánica de los suelos de la región. De esta forma, hoy en día solo se presenta el 50 % del nivel original de materia orgánica, a expensas de las fracciones más lábiles de la misma, las que se relacionan directamente con el abastecimiento de nutrientes.

Considerando los menores contenidos de materia orgánica de los suelos y que la fertilización nitrogenada es una práctica de manejo ineludible en cereales y oleaginosos no leguminosos, a mediano plazo es altamente probable que las deficiencias de micronutrientes se acentúen. El B y el Zn, se mencionan entre los micronutrientes que más a menudo limitan el rendimiento de los cultivos y a la vez, es sencillo corregir su deficiencia por fertilización, y lograr aumentos rentables de rendimientos. Por otra parte, los cultivos exportan otros nutrientes como calcio o magnesio, los que no son aplicados por productores y podrían afectar las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos y el rendimiento de los cultivos.

Sin embargo, no existe información actualizada de los contenidos o formas disponibles de meso y micronutrientes en suelos de la región pampeana Argentina.

"El objetivo del Convenio es caracterizar el estatus de nutrientes de los suelos de aptitud agrícola de la región pampeana. Además, busca integrar la información mediante la realización de mapas con el fin de identificar zonas de probable respuesta al agregado de cal y micronutrientes", comentó Ma. Fernanda Gonzalez Sanjuan, Gerente Ejecutiva de Fertilizar.

"Toda esta información es clave para el desarrollo y adopción de prácticas de manejo de suelo y cultivo, tendientes a conservar la sustentabilidad de lo sistemas productivos", culminó Gonzalez Sanjuan.

Por su parte, el Ing. Sainz Rozas agregó, "en cuanto a la metodología, el área de muestreo abarcará 7 sub-regiones: norte, sur y oeste de Buenos Aires, este de La Pampa, sur de Córdoba y Santa Fe y sur de Entre Ríos, la cual comprende alrededor de 124 partidos o departamentos. Se tomarán muestras georeferenciadas de tres a cinco sitios por partido, y en cada uno se tomará una muestra en situación de manejo agrícola y una de suelo pristino". Los análisis de suelos serán realizados en los laboratorios de INTA y de ACA (Asociación de cooperativas Argentinas).

Se determinará el estado de variables edáficas directamente relacionadas con la productividad de los cultivos (materia orgánica, pH, P disponible, capacidad de intercambio catiónico, bases intercambiables y micronutrientes) en los suelos agrícolas de la Región Pampeana.

El responsable de este Convenio es el Ing. Agr. Hernán Sainz Rozas, con funciones de coordinación y responsabilidad en la ejecución técnica y administrativa de las actividades correspondientes al INTA. Los participantes son los Ing. Agr. Hernán Echeverría y Pablo Barbieri, la bioquímica Mercedes Eyherabide y los técnicos de laboratorio Sergio Zarza y Maria Del Carmen D'Elia, todos pertenecientes a dicha entidad. Por su parte, por Fertilizar, la Ing. Agr. Maria Fernanda González Sanjuan estará a cargo de las funciones de coordinación y la responsabilidad de la ejecución técnica de las actividades correspondientes a la entidad.

Fuente: FERTILIZAR Asociación Civil

martes, 3 de mayo de 2011

Diagnosticar deficiencia de azufre

En el marco del 10º Simposio de Fertilidad, que organizan en conjunto el IPNI Cono Sur y Fertilizar Asociación Civil, bajo el lema “La Nutrición de Cultivos integrada al Sistema de Nutrición”, los días 18 y 19 de mayo en Rosario, Santa Fe, el Ing. Agr. M.Sc. Hernán Echeverría, especialista en fertilidad de suelos de la Unidad Integrada INTA-FCA Balcarce, disertará acerca de los métodos de diagnóstico de deficiencia azufrada en cultivos pampeanos.

Según Echeverría, cuando de azufre se habla, hay que prestar especial atención ante situaciones de suelos arenosos con bajo contenido de materia orgánica, bajo siembra directa y con prolongada historia agrícola, ya que han sido identificados como escenarios frecuentes de respuesta al agregado del nutriente. Según esta situación, sería factible recomendar el empleo de fertilizantes azufrados en forma sistemática en todos los cultivos pampeanos bajo estas condiciones. No obstante, las pautas sugeridas en las mejores prácticas de manejo (MPM) de nutrientes desaconseja la aplicación sistemática de los mismos por las eventuales externalidades en los agroecosistemas. “El manejo racional de la fertilización azufrada exige el empleo de métodos de diagnóstico de deficiencia de azufre para los cultivos. En la actualidad, no se dispone de métodos calibrados y precisos, lo suficientemente confiables como para ser empleados en recomendaciones de rutina”, aclara el profesional.

Echeverría nos aclara que, en algunos suelos se pueden acumular sulfatos en profundidad que pueden cubrir los requerimientos de los cultivos, y por lo tanto, suelos considerados deficientes en función del análisis de muestras superficiales, no requieren en realidad fertilización azufrada. No obstante, en algunas experiencias recientes se han determinado aceptables relaciones entre la disponibilidad de sulfatos (0-60 cm) y el rendimiento relativo del cultivo de trigo en el SE bonaerense, lo que permite ser optimista respecto al empleo de este indicador. Sin embargo, esta información debería ser validada en otros ambientes.

Por otra parte, los análisis de material vegetal podrían ser una alternativa superadora en lo referido a métodos de diagnóstico. Se ha propuesto la determinación de azufre total, sulfatos y del porcentaje de azufre total como sulfatos como posibles indicadores del estatus azufrado de los cultivos. Experiencias en el SE bonaerense, indican que la relación entre la concentración de nitrógeno y azufre en grano de trigo resulta un método adecuado de diagnóstico para deficiencias azufradas. Para el caso del maíz, este método sería de utilidad solo en estadíos avanzados del cultivo. El cultivo de soja, por su parte, muestra respuestas erráticas cuando se utiliza la concentración de azufre en grano como indicador del estatus azufrado del cultivo.

El experto sugiere que la determinación de la intensidad de color verde del cultivo en los estratos superiores del canopeo es una metodología promisoria para caracterizar el estatus azufrado del cultivo. “Esta nueva tecnología presenta las ventajas de ser rápida, no destructiva y relativamente sencilla, ya que solo requiere de una franja dentro del lote con azufre no limitante para el cálculo del Indice de Suficiencia de Azufre”, sostiene Echeverría.


martes, 29 de junio de 2010

Volvió a crecer la producción de urea

Sabido es que la industria asociada a la producción agropecuaria acusó impacto en su nivel de producción durante el conflicto que se generó en 2008 en torno a la resolución 125.


A la caída de las ventas de maquinaria agrícola, se agregó una fuerte caída en la producción de urea, un fertilizante clave para cultivos como el trigo.


Hace pocos días el Indec dio a conocer el EPI, Estadísticas de Productos Industriales, que abarca varios rubros relacionados indirectamente con la producción agropecuaria aguas arriba y abajo.


En el primer caso se especifican, por caso, volúmenes fabricados de aceites, subproductos, harina de trigo, faena, etc.


En el segundo caso, se especifican las cantidades producidas de maquinarias e implementos, producción de urea, neumáticos para tractores, entre otros insumos de uso agrícola y pecuario.


Durante 2008, cuando el conflicto con el sector agropecuario llevó a centrar la atención nacional de manera excluyente sobre la discusión por las retenciones, varios de los sectores proveedores de insumos sufrieron las consecuencias de quedar en medio de la puja de intereses.


Así fue como la producción de un fertilizante emblemático como la urea, que en 2006 había alcanzado un récord de producción de 1.432.859 toneladas, cayó en 2008 un 38% con apenas 882.497 toneladas producidas.


Pero la producción de urea ya había bajado a poco más de un millón de toneladas en 2007, cuando se vivió un invierno inusitadamente riguroso que incluso provocó una nevada histórica en la Ciudad de Buenos Aires y llegó a una restricción energética buena parte de la industria.


En 2009 aún con la sequía que impidió buena parte de la siembra de trigo, y con un conflicto que no quedó resuelto al menos a nivel de la dirigencia gremial del campo, se sumaron las elecciones legislativas cuya trascendencia fue mayor aún por el carácter plebiscitario que el mismo gobierno le imprimió.


Como si fuera poco, todo ello se dio en el marco de una crisis financiera y económica internacional que todavía golpea fuerte al mundo desarrollado con ajustes generalizados y creciente desocupación.

En ese escenario la producción de urea creció el año pasado un 27%, con una producción de 1.117.876 toneladas, según los datos que revela el Indec en el EPI.


La producción del fertilizante estuvo todavía en 235.379 toneladas (10%) por encima de los niveles producidos en 2007, cuando nadie imaginaba el conflicto que se venía, sino que buena parte del campo dio un voto clave al kirchnerismo para mantenerse en el gobierno.


La contraparte en la producción la ofrece el sector de la maquinaria agrícola con una caída generalizada en la producción, según los datos aportados por el mismo organismo gubernamental.


En efecto la producción de tractores entre 2008 y 2009 reflejó un bajón del 25%, con la producción anual de 1.317 unidades frente a 1.748 producidas en 2008.

Pese al conflicto de la 125 la fabricación nacional de tractores se había incrementado ese año en un 10% sobre 2007.


Así con entre 2008 y 2009 la producción de sembradoras declinó un 4%, con 4.120 unidades –al menos computadas por el Indec-; también hubo una caída del 13% en la fabricación de cabezales para cosechadoras, un 9% menos en la producción de ordeñadoras, y un 10% menos en la fabricación de enfardadoras.


Distinto fue el caso de las cosechadoras cuya producción interanual aumentó un 15%, aunque registró en 2009 una brusca caída de la producción de 2007 del orden del 48%, según la información publicada por el propio gobierno nacional.


En cuanto a la producción de la industria alimentaria, que insume los productos agropecuarios, la más creciente sigue siendo la de la faena de pollos con 573 millones de animales faenados, cifra que mostró un aumento respecto de 2008, y de 2007, como si nada hubiera ocurrido en el medio.


La producción de harina de trigo bajó en 2009 (4,66Mt) respecto de un año antes (4,78Mt), pero estuvo aún por encima de la molienda de 2007 cuando se produjeron casi 4,40Mt de harina.


Entre las industrias que vieron reducir su producción en los últimos dos años el Indec computó a las aceiteras, con una producción que bajó desde 2007 de 8,24Mt a 7,83Mt durante el conflicto de 2008, para cerrar 2009 con un volumen de producción de 7,27Mt.


Fuente: elenfiteuta

martes, 22 de septiembre de 2009

Alertan sobre caída en el uso de fertilizantes

El nuevo impuesto a los movimientos portuarios impulsado por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, en el marco del proyecto de ley de Presupuesto 2010, generaría “una caída en el uso de fertilizantes y, como consecuencia de ello, en la producción agraria”.

La recaudación, en igual sentido, “podría descender unos u$s 6 millones”. Así lo indicaron la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) y la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Ciafe) en una carta enviada Scioli. Las entidades también enviaron copia de la misiva a la ministra de Producción nacional, Débora Giorgi, y la secretaria de Integración Nacional, María del Carmen Alarcón.

“La máxima recaudación esperable en los puertos de Buenos Aires sería de u$s 6 millones pero, si por el aumento de costos, el productor dejara de utilizar tan solo 7.000 toneladas de fertilizantes produciría 70.000 toneladas menos de granos. Así, el menor ingreso tan sólo en derechos de exportación sería de más de u$s 6 millones”, aseguraron las entidades.

Según Ciafa y Casafe, “Argentina es un país que importa tonelajes representativos de materias primas para fabricar fertilizantes y productos fitosanitarios, y, a su vez, parte de la producción local se moviliza a través de despachos de mercaderías entre puertos nacionales”.

El proyecto oficial, asegura la misiva, incluye un nuevo impuesto a todos los movimientos portuarios, de hasta $ 24 por ejemplo por cada tonelada descargada.

“Nos atrevemos a decir que esta medida, de orden recaudatorio, generará un efecto exactamente contrario”, se indica en la carta.

El nuevo tributo, para Ciafa y Casafe, “será obviamente trasladado a precios, en los que tendrá enorme incidencia, generando en el corto o el mediano plazo una disminución del comercio y la producci6n locales ya profundamente alicaídos”.

“En el estado actual de nutrición de nuestros suelos, el agregado de una tonelada de fertilizantes genera una mayor producción promedio de 10 toneladas de granos”, aseguran las entidades.

Según la misiva, “la venta de los insumos fertilizantes al agro cayó durante 2.008 un 33% con una disminuci6n de 1,2 millones de toneladas; a su vez, como era de esperar, la producci6n granaria en el último año también descendió por menor usa de tecnología, entendemos que la influencia del menor uso de fertilizantes rondó las 12 millones menos de granos”.

“Una tonelada de fertilizantes hoy tiene un valor promedio de u$s 350, las diez toneladas de granos o subproductos, que hoy se producen gracias a ella, que se dejarían de producir y de exportar hoy tienen un valor promedio en el mercado internacional de u$s 3.000. Esto implica solo en derechos de exportación u$s 900 sin considerar el Impuesto a las Ganancias o el mismo Impuesto a los Ingresos Brutos”, explican Ciafa y Casafe.

¿Habrá cambios?
El gobernador bonaerense anunciaría cambios en el proyecto de reforma tributaria original con el objetivo de “no perjudicar” a algunos sectores productivos. Una de las modificaciones posibles estaría relacionada con el impuesto al comercio exterior a través de los puertos.

La noticia no habría caído bien entre los diputados del bloque oficialista en Diputados. “No se puede creer la torpeza de la maniobra que está desplegando el Poder Ejecutivo en lo relativo al tratamiento de la Reforma Impositiva y, sobre todo, en lo que respecta a la creación de una nueva tasa en los puertos”, consideraron.

"Todo el mundo sabe que tuvimos que poner todo para lograr que 47 diputados se sentaran y aprobaran la Reforma Impositiva y advertimos sobre los inconvenientes que se producían concretamente en lo referente a las nuevas tasa en los puertos", detalló un diputado que se mostró sin contemplaciones con quien asesora a Scioli en su relación con la legislatura.

Fuente: elenfiteuta


martes, 26 de mayo de 2009

Insumos a tono: los fertilizantes cuestan la mitad que en 2008

Sin apuro pero con contundencia, la baja de costos promete mejorar la ecuación agrícola. Suben los precios de la oleaginosa por malos rindes, y apuntalan la tendencia.

A mediados del año pasado, los commodities agrícolas y los insumos tocaron un techo histórico de precios. Posteriormente, la crisis internacional desplomó rápidamente el valor de los primeros, pero la baja de los insumos recién impactará este año.

La campaña, que acaba de iniciarse con una tímida siembra de trigo (sólo se implantó el 30% del área sembrada a esta altura el año pasado) empieza a ver valores para los fertilizantes que se acomodaron forzosamente.

El fertilizante más usado por el agro, la urea, cayó 50% desde su pico de precios de 2008. Como contrapartida, los commodities, en especial la soja, tuvieron un repunte con tendencia sostenida desde principio de año. La oleaginosa registraba a fines de la semana pasada una suba acumulada de 30% desde principios de abril. Ambos movimientos están empujando una mejora en la ecuación agrícola para la campaña 2009/10.

Según estimaciones de Fertilizar, asociación que agrupa a empresas de peso en el sector, se necesitaría hoy la mitad de la soja que se requería en 2008 para pagar el costo de fertilizarla, por la relación entre el producto y el precio de la tonelada de la oleaginosa.

La cantidad de soja necesaria para comprarse un kilo de fertilizante pasó de 2,3 en 2008 a 1,3 este año. Si bien la soja recién está terminando de ser cosechada, es de esperar que el beneficio se note en los próximos meses, cuando los productores comiencen a anticipar compras para la siembra de fines de primavera.

El beneficio inmediato de la baja de los precios de los insumos sobre la agricultura será percibido por los productores trigueros. Junto con el maíz, este cereal consume el 65% del total de los fertilizantes que se venden por campaña agrícola, explicó el titular de Fertilizar y directivo de la firma Petrobras, Jorge Bassi.

Este año, se necesitará un 30% menos de trigo para comprar fertilizantes fosfatados. La relación pasó de 6 kilos de trigo por cada kilogramo de fertilizante en 2009 contra 4 este año. Según Bassi, la mejor proporción de precios motivaría a los productores a fertilizar el cereal porque, además, los rendimientos pueden incrementarse hasta 40% si se aplican nutrientes. Pese a todo, las ventas totales caerán por la menor superficie que se sembrará por la sequía. Según la última estimación de la Bolsa de Cereales (BC), la merma en la intención de siembra de trigo supera el 18%, respecto de la campaña pasada.

Si para la segunda parte del año no mejoran las lluvias, las cuentas de las empresas que producen fertilizantes estarán en problemas porque seguirán vendiendo poco, y con excedentes de stock –ya desde el año pasado–, es de esperar que no puedan aumentar los precios de venta.

En 2008, según datos de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) y Fertilizar, el consumo de fertilizantes cayó 31% en volumen. Sin embargo, los buenos precios salvaron a las empresas. Petrobras, por caso, facturó 14% más que en 2007 debido a “una mejora del 58,6% en los precios medios de venta”, dijo la firma en su balance anual.

Igual que los productores, las empresas dependen del clima. Según Bassi, si la primavera trae más humedad, las ventas de fertilizantes en soja podrían igualar las de 2007, cuando el campo y el país veían otra película.


Fuente: El Cronista

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Capacitarse para ser eficientes

Nidera Nutrientes sigue apostando a la capacitación como la mejor forma de cuidar el medioambiente suelo y entender qué pasa en él. A través de la publicación y distribución de su “Manual de Fertilidad, medioambiente suelos y nutrientes”, la empresa continua aportando información valiosa para la correcta toma de decisiones.

La publicación es un compilado de muchos años de trabajo e investigación del servicio técnico de Nidera Nutrientes, reunidos en 10 capítulos.

Las diferentes temáticas analizadas contemplan las Propiedades del suelo; Manejo del suelo; Nitrógeno, fósforo, azufre, calcio, magnesio y micronutrientes; Capacidad de intercambio catiónico; Reacción del suelo (ph); y Momento y métodos de aplicación de fertilizantes.

El manual también incluye información sobre Muestreo de suelo; Laboratorio y análisis de suelo; Nutrición foliar; y Aguas de riego.

El Manual podrá ser consultado a través de la página web de Nidera Nutrientes
www.nideranutrientes.com.ar
FUENTE: Prensa SAVIA Comunicacion

viernes, 5 de diciembre de 2008

Reducir dependencia de importaciones de fertilizantes‏

Los representantes agrícolas de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia están reunidos en Montevideo para analizar alternativas ante las crecientes compras externas de nutrientes que se registran todos los países de la región. Los representantes agrícolas del Cono Sur se reunieron en Montevideo (en el marco del Consejo Agropecuario del Sur) para evaluar alternativas tendientes a lograr el autoabastecimiento de fertilizantes.

Los ministros de agricultura de Brasil, Reinhold Stephanes; de Uruguay, Ernesto Agazzi; y los representantes agrícolas de Argentina, Rubén Patrouilleau; de Bolivia, Teresa Morales; de Chile, Reinaldo Ruiz; y de Paraguay, Hugo Halley Merlo, analizaron ayer un documento –coordinado por el especialista brasileño Ali Saab– que plantea como meta para la región la autosuficiencia en la producción de fertilizantes.

El informe en cuestión indica que la producción de fertilizantes en los países que integran el CAS en 2007 fue de 12,7 millones de toneladas, mientras que la importación ese mismo año fue de 23 millones de toneladas. “Estamos importando cantidad crecientes de fertilizantes en la región cuando tenemos nuestras propias reservas potenciales” por explotar, dijo hoy a la agencia Bloomberg el ministro de Agricultura de Uruguay Ernesto Agazzi. Uruguay y Paraguay importan todos los fertilizantes que requieren, mientras que en la Argentina y Chile los fosfatados son en su mayoría importados y en Brasil existe una alta dependencia de los potásicos.

El documento señala también que el 95% de la comercialización mundial del insumo está concentrado en tres empresas: Bunge, Mosaic y Yara. “Las apreciaciones reunidas en el documento serán tomadas en cuenta para la elaboración del la declaración ministerial, la que se dará a conocer al finalizar la segunda sección, este 5 de diciembre en Montevideo, Uruguay”, indicó hoy un comunicado del CAS.

Fuentes: CAS / Bloomberg

martes, 18 de noviembre de 2008

Cae el consumo de fertilizantes

Cuando se tiene un objetivo hay que hacer todo para que se cumpla. Es así en todos los aspectos. Cuando se trata de un país, el esfuerzo se hace en forma conjunta entre el sector público y el privado. Los productores poniendo sus conocimientos, su empuje, su experiencia, su amor por la tarea y el gobierno a través de políticas y de medidas tendientes a favorecer la concreción de ese objetivo.

Los productores estaban preparados para seguir creciendo en producción, mejorando rindes y lograr mayor productividad en todos los cultivos, y porque no alcanzar los 148 millones de toneladas: tecnología de punta, siembra directa, fertilización (en algunos casos hasta en dosis variables), agricultura de precisión, manejo por ambientes, materiales de excelente potencial de rendimiento, controles, manejo cuidado y exacto. Estaba todo preparado para poder con ese objetivo.

El gobierno tomó otro camino, desalentando la producción con medidas como la intervención de los mercados con el cierre de los registros de exportación, quitó la posibilidad de los mercados de futuros con la resolución 543. Y los insumos, principalmente los fertilizantes subieron y los precios de los granos sufrieron importantes caídas. Frenaron el carro de la expansión y el crecimiento.

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) elaboró este completo documento en donde se pone de manifiesto una de las consecuencias de estas medidas desalentadoras, como es la disminución del consumo de fertilizantes, insumo básico para pasar de la utopía a la realidad de las 148 millones de toneladas de granos en Argentina, que hoy cae al valor más bajo en 18 años.

Descargue estudio completo haciendo
click aquí

sábado, 8 de noviembre de 2008

Cae consumo de fertilizantes

La combinación de una serie de factores negativos, que van desde la sequía a la crisis financiera, pasando por la política económica y el conflicto rural, tendrá una realidad palpable este año: el consumo de fertilizantes en el país detendrá su crecimiento y se contraerá en aproximadamente un tercio.

Según la Cámara Argentina de la Industria de los Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), de unas 3,7 millones de toneladas de fertilizantes aplicados en 2007 se pasará a 2,5 Mt este año. La entidad estima que a razón de 10 kg de grano por kilogramo de nutriente aplicado se estarán dejando de producir 12 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, que significa no menos de 3.600 millones de dólares en el valor de la producción agrícola argentina.

Sin embargo, otras fuentes en el negocio de los nutrientes estiman que el consumo este año podría ser menor todavía y hablan de 2,2 o 2,3 millones de toneladas. "En octubre vendí el 30% de lo que había vendido doce meses antes", dijo un distribuidor de nutrientes. El problema es que la caída del consumo no se limita sólo a los fertilizantes nitrogenados (urea y UAN) asociados a la producción de cereales (maíz y trigo), sino también de fósforo, donde la soja es un gran demandante debido a la superficie sembrada. "El malhumor del productor es tal que ni siquiera están aplicando fósforo a la soja, con el beneficio indiscutido que tiene esta práctica", se lamentaba otro distribuidor de insumos en la zona núcleo.

Por otra parte, la quita de los aranceles a la importación de urea y UAN dispuesta por el Gobierno a principios de octubre parece no haber tenido el efecto esperado. Durante octubre las importaciones de urea se contrajeron a 24.000 toneladas, respecto de las 76.000 de setiembre y las 70.000 de agosto. "Puede que, como la medida tiene vigencia por seis meses y para un cupo de 300.000 toneladas, se haga alguna importación más adelante, pensando en la campaña de trigo", opinaron desde una importadora.

Sin embargo, la caída en el precio internacional del nitrógeno, asociado a la baja del petróleo y el gas, hace que la tonelada de urea importada cueste ya nacionalizada unos u$s600, valor que se acerca más al de la urea que Profertil había acordado con el Gobierno, puesto en el campo, quitando así atractivo a la importación. Los consultados creen, entonces, que no es muy factible que de mantenerse esta tendencia vaya a importarse nitrógeno en el futuro inmediato. En cambio, las compras de UAN muestran una mayor actividad, con más de 300.000 toneladas en lo que va del año, de las cuales 180.000 se importaron durante setiembre y octubre.

Donde todavía no se siente el reacomodamiento de precios es en el fósforo, aseguran los operadores. "Calculá unos 1.200 dólares la tonelada a productor", informan ante la consulta.En este caso se especula con que los importadores están defendiendo el precio al que trajeron la mercadería, un valor superior al que tiene en la actualidad en el mercado internacional. "De todos modos fueron levantando el pie del acelerador, y en los últimos meses ya estaban dejando de comprar", tercian otras fuentes más indulgentes con los importadores.

Por el contrario, otros especulan con un fuerte carryover (stock) de fósforo que pasará para el año próximo. Habrá que ver hasta qué punto, de verificarse esta hipótesis, los proveedores podrán mantener el precio. Su esperanza es que el precio internacional -que tiene una dinámica distinta de la del nitrógeno- levante al compás de los granos y la victoria de Obama en los EE.UU., y para cuando logren vender el nutriente, éste se encuentre en el mismo nivel que cuando lo compraron. En el complejo panorama que afronta el mercado de insumos, sigue siendo un tema destacado obtener una ley que promocione el uso de fertilizantes, con un buen incentivo fiscal.