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jueves, 17 de febrero de 2011

Programa para manejo de palomas

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a cargo de Julián Domínguez, impulsa el Programa Regional de Manejo de Palomas, con el aporte técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), a fin de resolver las dificultades ocasionadas por la superpoblación de palomas en diferentes zonas productivas del país.

La iniciativa cuenta, además, con el apoyo de los gobiernos provinciales de Chaco, Santiago del Estero, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires.

“A través del programa buscamos generar acciones que contribuyan a facilitar el control de estas aves, reduciendo la pérdida de rendimientos en los cultivos susceptibles, como son el girasol, el sorgo, la soja y el maíz”, señaló Julián Domínguez.

Las medidas implementadas se articulan en cinco ejes temáticos:
-Recopilación de información a campo, a fin de conocer los patrones comportamiento de la paloma mediana (zenaida auriculata) en lo que respecta a lugares de nidificación, alimentación, etcétera.
-Generación de información acerca de la distribución de la plaga y de los cultivos vulnerables.
-Reconversión de la paloma como ave dañina a recurso productivo, a través de la industrialización y exportación de la carne de paloma, con el fomento de los cotos de caza.
-Campaña de difusión
-Capacitación a productores y técnicos

En cuanto a las prácticas agronómicas orientadas a disminuir los daños ocasionados por la plaga, se sugiere, para la etapa de siembra y emergencia en soja y girasol, evitar la siembra de estos cultivos en lotes aislados, utilizar mayores densidades de siembra y rotar los cultivos, para disminuir la oferta continua de recursos y evitar la fijación de sitios específicos de alimentación para las aves.

Para la etapa de madurez de los cultivos, entre las principales recomendaciones técnicas se encuentran el uso de variedades o cultivares menos susceptibles o más resistentes, control eficiente de malezas e insectos. Y al momento de la trilla, reducir al máximo las pérdidas por cosechadora.

Fuente: EL ENFITEUTA

miércoles, 9 de febrero de 2011

Alerta campaña 2010 / 11: palomas

Ante el creciente ataque de aves a cultivos como girasol o sorgo, ASAGIR alerta nuevamente sobre la necesidad de incluir el tema en la agenda pública de modo de hallar alternativas de solución y recomienda algunas estrategias que permitan morigerar el impacto.

El daño por aves crece campaña tras campaña sin que se encuentren estrategias sustentables que permitan limitar el problema. Entre los cultivos más buscados por palomas y cotorras está el girasol, pero también el sorgo y la soja, entre otros. Si bien no existen datos oficiales que permitan cuantificar en forma fehaciente el impacto que la plaga tiene en el cultivo de girasol, los hechos empíricos indican que un ataque de aves puede llevarse más del 60 % del rendimiento de un lote.

En la medida en que la cosecha se acerca, la preocupación se acrecienta y los productores comienzan a ver el efecto de las aves en el girasol. Ya se sabe que el impacto por cotorras y palomas en Chaco fue muy importante. Ahora, el turno es del oeste y el sur girasolero, donde las poblaciones de palomas chicas y medianas comienzan a hacer de lo suyo.

Ante la gravedad del problema, ASAGIR decidió volver a plantear el tema y realizar algunas recomendaciones de manejo que puedan reducir el impacto. Según la Asociación, en tanto la madurez fisiológica del cultivo de esta campaña se acerca, es posible disminuir el daño potencial acortando el tiempo de exposición, es decir, adelantando la cosecha vía aceptar mayor porcentaje de humedad y posterior secado, utilizando desecantes químicos o la combinación de ambas.

Asumiendo que se haya realizado una estimación objetiva de la potencial magnitud del problema y no habiendo hasta ahora más información disponible para atender la emergencia, desde la entidad que nuclea a la cadena del girasol se sugiere contemplar la aplicación de defoliante (paraquat 2 l/ha + aceite) conjuntamente con un repelente (antranilato de metilo - Rayén, 30 % p/v) en madurez fisiológica, esto es: brácteas tornando de amarillas a marrones y la mayor parte del envés del capítulo tornado al marrón o 38 % de humedad. Desde ASAGIR advierten que, conforme la escasa experiencia disponible, este repelente tendría efectos no mayores a 3/5 días.

Miembros de la Asociación recuerdan que esta práctica significará un considerable adelanto de la trilla con menor actividad de la paloma y una consecuente disminución del tiempo en que el grano quedará expuesto al daño, moderando sensiblemente las pérdidas de rendimiento a pesar de las complicaciones logísticas derivadas.

El actual precio de girasol, de U$S 400/t computando gastos de comercialización y bonificaciones medias, justifica gastos de aplicación aún superiores a U$S 50 por hectárea, teniendo en cuenta que este valor representa tan solo 125 kg de grano, en tanto que el daño por acción de la paloma puede significar una cifra muy superior.

Los antecedentes del problema

Sonia Canavelli, especialista de INTA Paraná, es una de las técnicas con mayor trayectoria en la investigación del tema en el país. La profesional sostiene que en términos generales se han ensayado numerosas recomendaciones, tales como el uso de cultivares menos susceptibles, mayor inclinación de los capítulos, control de malezas que actúan como atractivo antes que el cultivo esté maduro o numerosas otras.

La abundancia de palomas, o torcazas, estaría regulada, principalmente, por el alimento disponible. Consecuentemente, disminuir la cantidad de grano en el campo en momentos donde, naturalmente, el alimento es escaso, contribuirán a mantener las poblaciones de palomas en niveles tolerables. La estrategia de reducir al máximo las pérdidas durante la cosecha de todos los cultivos, las pérdidas de granos durante el transporte y no abandonar cultivos maduros en pie, pueden incidir favorablemente en la campaña siguiente.

En Argentina existen productos químicos con propiedades repelentes para aves, Metiocarb, Tiram, Imidacloprid, Clorpirifós, etc., no registrados como tales y sin tecnología desarrollada y ajustada para ese uso. Sin embargo, en agosto de 2010, el SENASA aprobó el registro de un producto químico en base al antranilato de metilo (Rayén, 30 % p/v) para uso como repelente para palomas (incluyendo Columba picazuro, Columba maculosa y Zenaida auriculata) en cultivos de sorgo y girasol en maduración.

Evaluaciones técnicas con Rayén y palomas medianas en cautiverio han confirmado su eficacia para disminuir el consumo de semillas de girasol. No obstante, los resultados de aplicaciones a campo podrían ser muy variables desde que la efectividad del producto depende de varios factores, incluyendo la cantidad de producto que efectivamente llega al grano, las condiciones del clima al momento de la aplicación y posterior a la misma, y la presión de aves en el sitio, dada por el número de aves y disponibilidad de alimento alternativo.

Se sabe que el manejo del ambiente: disminuir los recursos disponibles para las aves, eliminación de atractivos para nidificación y/o dormidero, podrían tener, potencialmente, un efecto de disminución en las poblaciones. El control de la reproducción es una de las alternativas que se ha comenzado a explorar.

La alternativa química para control no está disponible en Argentina debido a la ausencia de productos registrados para control de aves (avicidas). En algunos casos, ante la urgencia por aplicar medidas de manejo se ha observado el uso de insecticidas mezclados con granos para elaborar cebos tóxicos o aplicados en los nidos. Se trata de uso de plaguicidas no registrados, sin respaldo legal ni de las compañías que registran y comercializan los productos, ni de una tecnología ajustada a nuestras especies y ambientes. Por eso, el uso de productos químicos para controlar aves es responsabilidad exclusiva de la persona que lo utiliza y aplica. Es altamente probable la ocurrencia de efectos no deseados, mortalidad de otras especies de aves y/o mamíferos.

Desde ASAGIR sostienen que se trata de un problema que debe ser tomado seriamente por todos los actores involucrados, incluso los organismos oficiales, de modo de encarar las investigaciones y acciones pertinentes que tracen un principio de solución.

Fuente: SAVIA Comunicación

miércoles, 18 de agosto de 2010

Superpoblación de palomas

El manejo de los daños ocasionados por aves en cultivos y otras producciones extensivas presenta un desafío particular: no existe una única medida de control.

“La superpoblación de palomas torcazas se transforma en problema al destruir cultivos de girasol, sorgo, cebada y trigo en las provincias de Chaco, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires”, explicó Jaime Bernardos, especialista en manejo de vida silvestre del INTA Anguil –La Pampa–.

En los últimos cuatro años la paloma tuvo un crecimiento exponencial debido a la expansión de la superficie agrícola, la presencia de montes cercanos a los cultivos –lugar perfecto para que la población de palomas se reproduzca– y la disponibilidad de agua. “Mientras la paloma tenga alimento tendrá los recursos para seguir creciendo”, indicó Bernardos.

Según el técnico de Anguil, las características ecológicas de las palomas medianas las hacen particularmente exitosas en su adaptación a los cambios en los agroecosistemas ya que poseen alta supervivencia, oportunismo para la reproducción y oportunismo dietario.

Sonia Canavelli, especialista en ecología y conservación de vida silvestre del INTA Paraná, remarcó que “el manejo de los daños ocasionados por aves en cultivos u otras producciones extensivas presenta un desafío particular, pues no existe una única medida de control que ofrezca resultados inmediatos, eficiente en términos económicos y con bajo impacto ambiental”.

El enfoque del INTA apunta, entre otras medidas, a reducir los daños y la tasa de crecimiento de la población. Al respecto se realizan ensayos de limpieza del extracto arbustivo, práctica con la que se logró una merma del 75% en la cantidad de nidos.

Además, según Canavelli, quien trabaja en un proyecto sobre “Bases ecológicas, sociales y tecnológicas para disminuir los conflictos entre las actividades agropecuarias y las especies silvestres”, uno de los principales factores que regularían la abundancia de palomas medianas sería el alimento disponible a lo largo del año.

Por esto, todas las medidas que se adopten para disminuir la cantidad de granos disponibles en el campo contribuirían a mantener las poblaciones de palomas en niveles tolerables, además de aumentar las ganancias –al reducir otras fuentes de pérdidas sobre los cultivos–.

La única alternativa de manejo efectiva por sí sola en el corto, mediano y largo plazo, es la exclusión de las aves del lote mediante redes o tramas multifilamentos –lo cual es factible sólo en cultivos intensivos de alto valor–.

Cualquier otra alternativa que se utilice tiene resultados inciertos y, por ello, requiere el diseño cuidadoso de una estrategia orientada a disminuir o, en lo posible, prevenir los daños.

Entre las recomendaciones, los técnicos del INTA puntualizaron que “lo ideal sería que no se pierdan granos durante el proceso de cosecha de girasol porque –junto a los rastrojos– servirán de alimento, permitiéndoles mantenerse, crecer y reproducirse”.

Además, “es crucial –según la investigadora de Paraná– incorporar el manejo del daño por aves dentro del esquema general de manejo del cultivo, incluso antes que el cultivo esté implantado, y no esperar a tener las aves en el lote para analizar qué medidas tomar. Finalmente, es fundamental monitorear frecuentemente los lotes, para aplicar las estrategias y tácticas necesarias en el momento adecuado”.

Biorrepelente
Los biorrepelentes son compuestos en base a productos naturales que se aplican al cultivo para disuadir a las aves. En este sentido, María Elena Zaccagnini –coordinadora del área estratégica de Gestión Ambiental– explicó que “en la Argentina no hay productos registrados para el control de aves, por lo cual el uso de cebos tóxicos está prohibido. Estos métodos generan fuertes impactos ambientales, no sólo para las aves sino para toda la red alimentaria, con lo cual los impactos de toxicidad pueden llegar a afectar la salud humana”.

Sugerencias
Para disminuir los daños en lo cultivos maduros, como girasol o sorgo, además de algunas de las medidas anteriores –como sembrar grandes extensiones y evitar la siembra en sitios atractivos–, sería importante:

- Usar variedades o cultivares menos susceptibles o más resistentes –sorgo antipájaro, variedades de girasol con mayor inclinación de los capítulos–.
- Controlar eficientemente las malezas e insectos, los cuales pueden atraer a las aves a los lotes antes que el cultivo esté maduro.
- Cosechar anticipadamente, para disminuir el período de susceptibilidad del cultivo.
- Reducir al máximo las pérdidas por cosechadora.
- Disminuir los granos disponibles en rastrojos.
- Disminuir las pérdidas de granos durante el transporte.

Estas sugerencias permitirían reducir factores de pérdida adicionales a las aves y, además, disminuir los granos disponibles para las mismas, especialmente en momentos en que, naturalmente, serían escasos.

Fuente: INTA INFORMA 598