miércoles, 19 de marzo de 2014

Esto pasó en Córdoba...







... y por este motivo, la FAA junto a entidades colegas está solicitando apoyo "extraordinario" al gobierno provincial y la emergencia para las zonas afectadas. Ayer hubo gestiones por este reclamo.

El martes 18 de marzo, dirigentes de la Mesa de Enlace Provincial se reunieron con técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la provincia de Córdoba. 

En el cónclave, los técnicos de la provincia brindaron un análisis de las diferentes situaciones de crisis por la que atravesaron distintas regiones. Se repasó la situación de la zona de Colonia Caroya, que sufrió una helada en diciembre y un anegamiento la semana pasada, el tornado que arreció sobre Villa del Rosario, Los Chañaritos y Balnearia. 

También se reconoció la difícil situación de los productores afectados por la piedra en la región de Río Tercero (más de 25 mil hectáreas afectadas) y la sequía que arreció sobre Laboulaye. 

Posteriormente los técnicos indicaron que necesitan 60 días mas para terminar de analizar las diferentes situaciones de los productores afectados por lo que consideran “temporales extraordinarios”. Esto no conformó a los productores, quienes indicaron que “así como se trató de temporales extraordinarios, el apoyo de la provincia también tiene que ser extraordinario”. 

En tal sentido se reclamó un aporte extra de la provincia a los productores y solicitaron directamente una reunión con el gobernador José Manuel de la Sota a los fines de canalizar este pedido.

Fuente: Federación Agraria 

martes, 18 de marzo de 2014

18 de Marzo


Soja: rindes en algunas zonas serán récord


Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos mantienen perspectivas de alcanzar rendimientos por encima de los promedios históricos. 

Las regiones periféricas a los núcleos productivos de soja, en donde las lluvias registradas desde mediados de enero y luego consolidadas durante febrero, revirtieron por completo el déficit hídrico, así como también las perspectivas a cosecha y prometen buenos rendimientos. 

De esta forma, gran parte de la región agrícola en Córdoba, el Centro-Norte de Santa Fe, el Centro-Este de Entre Ríos y los polos productivos NOA y NEA sobre el norte argentino, reflejan cuadros en muy buenas condiciones mientras transitan etapas de llenado del grano (R5-6). 

En tanto, a pocas semanas de iniciar la cosecha, la condición de los cuadros en sectores del Núcleo Norte refleja el impacto de los excesos hídricos de febrero y la fuerte presión sanitaria que ejercieron isocas y enfermedades de fin de ciclo sobre el cultivo. "Pese a ello la expectativa de rinde medio se encuentra próxima a los 3.500 kilos por hectárea y las primeras pruebas de cosecha arrojan resultados de 3.000 a 4.800 kilos por hectárea en lotes que aún presentan humedad por encima al estándar comercial", dijeron los técnicos del PAS. 

En cambio en el Núcleo Sur, las primeras pruebas entregaron productividades de 2.500 a 3.000 kilos por hectárea en cuadros afectados por diferentes condiciones climáticas, mientras que en Junín un lote puntual entregó en promedio 4.000 kilos por hectárea. 

Ambas regiones en su conjunto concentran más del 30% de la superficie nacional implantada durante el presente ciclo, "gran parte de estos cuadros se encuentran finalizando el llenado de grano (R7) o iniciando el período de madurez (R8)". 

"Si bien es cierto que las abundantes precipitaciones de las últimas semanas provocaron pérdidas de superficie en relieves bajos y también complicaron las aplicaciones de control contra isocas y enfermedades de fin de ciclo, las perspectivas de cosecha en ambos núcleos aún se mantienen elevadas y se esperan que alcancen productividades cercanas a los máximos históricos en cada región", indicó el informe.

Fuente: Ambito Financiero 

lunes, 17 de marzo de 2014

Expoagro y sus novedades: siembra líquida

La firma BlackSoil llegó a Expoagro con un concepto revolucionario: la siembra líquida. ¿De qué se trata? De trabajar con riego arrancador desde la misma siembra, lo que permite respetar las fechas óptimas de implantación más allá de las condiciones de humedad. 

Para llevar adelante este concepto se desarrolló un accesorio que se monta en cualquier sembradora. Además, detrás de la sembradora va un tanque común para el acarreo de agua. Lo que hace el accesorio montado sobre la máquina es tomar el agua del tanque y distribuirla en los cuerpos de siembra. 

"El riego va después de la semilla. Cae la semilla y cae un chorro de agua (en la línea de surco)", contó Lucas Talamoni Grether, CEO de BlackSoil. Se pueden utilizar el equivalente en agua a entre 7 y 26 milímetros por hectárea líneal, considerando que se trabaja sobre el surco. Esos milímetros se ponen a 4 centímetros de profundidad. 

"Logramos este producto y lo lanzamos en el mercado local", expresó Talamoni Grether, un ex jugador de polo en Londres, Inglaterra, que vio esta oportunidad luego de observar que un amigo de Australia hacía fertilización líquida. 

Con este producto se apunta a respetar las fechas óptimas de siembra. Vale recordar que en no pocos semilleros destacan que por cada día de atraso en la siembra se pierden entre 30 y 50 kilos de producción en maíz. 

"Hicimos 27 ensayos de maíz con fechas de siembras óptimas y en todos estuvimos en un 99% de germinación [aplicando este riego arrancador]", comentó el empresario. 

INTERÉS 
En el stand de la firma en Expoagro no paraban de recibir productores interesados en conocer esta novedad. En la empresa sostienen que entre las ventajas el productor puede no sólo respetar las fechas óptimas de siembra sino generar la humedad necesaria en la propia línea de siembra. 

De acuerdo a la empresa, se garantiza la humedad en el desarrollo y germinación de la semilla por 15 a 20 días. Además, es posible evitar las siembras apuradas, ya que se tiene la posibilidad del riego en el mismo equipo. "Con esto se puede sembrar más prolijamente", expresó Talamoni Grether. 

El accesorio que se emplea para distribuir el agua tiene un costo de US$ 25.000. El producto se trae momentáneamente de Londres, pero en la empresa ya tienen un proyecto para comenzar a fabricarlo en el país.

Fuente: Campo. La Nacion 

jueves, 13 de marzo de 2014

Coriando nacional

Se trata de la primera variedad desarrollada en el país y adaptada a la región pampeana. Junto a la manzanilla, este cultivo lidera la producción y exportación de aromáticas. 

Wenceslao INTA, el primer coriandro nacional
Wenceslao INTA, el primer coriandro nacional 

Originario del Mediterráneo europeo, Norte de África y Asia, el coriandro, conocido popularmente como cilantro, es la aromática más producida y exportada de nuestro país, junto a la manzanilla. 

De allí, la necesidad de los técnicos del INTA San Pedro, Buenos Aires, de desarrollar a Wenceslao INTA, la primera variedad nacional adaptada a la región pampeana, con buena sanidad y altos rendimientos. 

Ignacio Paunero, obtentor de la variedad y técnico del INTA San Pedro, destacó la importancia de contar con un cultivo nacional adaptado a las condiciones de la región pampeana que permite “una mayor uniformidad y calidad de granos que los materiales importados, y con rendimientos de entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea y hasta 3.000 en parcelas de ensayos”. 

De acuerdo con un informe del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (Minagri), el cilantro es una de las especias de mejor proyección económica, ya que posee altos rendimientos y buen precio internacional. 

En la Argentina, es la segunda especia más producida y exportada en el país, después de la manzanilla. Según este documento, la Argentina produjo entre 2005 y 2010 un volumen total de 6.377 toneladas de coriandro que alcanzaron un valor de 4.460 millones de US$/FOB con destino a Brasil, Sudáfrica y Chile. 

En esta línea, Paunero destacó la adaptabilidad de este cultivo extensivo invernal-primaveral que se presenta como una “alternativa interesante de diversificación de los tradicionales de la región pampeana”. Y ponderó la necesidad de “ajustar el paquete tecnológico para obtener mayores rendimientos y aumentar la calidad del producto”. 

Así, luego de 6 años de selección, multiplicación en condiciones de aislamiento, ensayos de rendimientos en diversas localidades, los especialistas del INTA San Pedro obtuvieron a Wenceslao INTA. Inscripta en el INASE (Res. 364/13), esta nueva variedad nacional desciende de semillas de coriandro del tipo “marroquí”, para la cosecha de granos. La Argentina produjo entre 2005 y 2010 un volumen total de 6.377 toneladas de coriandro que alcanzaron un valor de 4.460 millones de US$/FOB con destino a Brasil, Sudáfrica y Chile. 

Al detalle  
El grano entero o molido de coriandro es utilizado para la preparación de chacinados, curry y comidas, como así también en la industria medicinal, alimenticia y perfumista. Es una especia baja en grasas y calorías con propiedades antioxidantes. 

Es una planta anual, herbácea, de 50 a 120 cm de altura, con tallos erectos, lisos y cilíndricos y ramificaciones primarias que surgen de los nudos intermedios a floración. Los tallos son de sección transversal circular, de superficie surcada, a veces con presencia de antocianinas, en general macizos. 

Por su parte, las hojas están insertas en ángulo agudo, a veces con presencia de antocianinas, principalmente en base foliar y pecíolos de hojas radicales. Sus flores son rosadas en estado de capullo, y se tornan blancas cuando los pétalos están totalmente expandidos. 

Los frutos son ovalados y globulares están compuestos por 2 mericarpios, esféricos, con 10 costillas primarias poco notables de aspecto rugoso y 8 secundarias alternas con las primarias, más prominentes y con aroma débil. Contiene dos semillas por fruto, una por cada aquenio, con un peso de 9,2 gramos cada 1.000 granos. Sus aceites esenciales son de 0,20 a 0,5% en granos. 

Fuente: INTA Informa

lunes, 10 de marzo de 2014

Fitosanitarios: cambiar el temor por el conocimiento

Los cuestionamientos al uso de productos para la protección de cultivos en comunidades históricamente relacionadas con la agricultura obligan a afianzar la relación entre el sector productivo y la sociedad. El debate amplio sobre el aporte de los fitosanitarios a la eficiencia productiva y la calidad de los alimentos, y su impacto en el ambiente y la población, es una de las cuentas pendientes de la Argentina. 

“El manejo de las plagas no es un capricho, su fundamento principal es la conservación de la calidad de los alimentos, el segundo objetivo es el de los rendimientos”, afirmó Alicia Cavallo, del Departamento Protección Vegetal, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. Y agregó que “uno de los métodos más eficientes para llevarlo adelante es el uso de productos para la protección de cultivos específicos y aplicados correctamente”. 

En tanto, resaltó que “no usar ningún tipo de control puede llevar a la pérdida total del cultivo o problemas en la calidad” de graves consecuencias para el consumo humano. Como ejemplo, Cavallo señaló los “hongos como el fusarium que puede quedar en la semilla del maíz, es tóxico por si mismo y cancerígeno”. 

El impacto ambiental 
Para la especialista, los primeros plaguicidas sintéticos ingresados al país a partir de la segunda guerra mundial y los que hoy se emplean en la agricultura son “prácticamente el día y la noche. Además, la mayoría de los que se utilizan en forma masiva son productos cuya clase toxicológica mejora día a día”. 

En su visión, la polémica por el uso de los productos para la protección de cultivos proviene de “personas que no son especialistas en la materia y construyen teorías alejadas de lo científico, muchas veces influidas por posiciones ideológicas que terminan demonizando el tema”. 

A esto se suma el descreimiento de los estamentos públicos. “Si no le creemos a los organismos de control, a los organismos internacionales, a la Organización Mundial de la Salud ni a la FAO, la situación se vuelve anárquica porque no se reconoce ningún tipo de autoridad”, razonó Cavallo. Esto lleva a “la creencia de que todo lo químico es tóxico y todo lo natural es santo. Esa dicotomía asusta a la gente y ahí se crea el movimiento anti fitosanitarios, que es lo grave”, afirmó. 

Como contrapartida, propone cambiar el temor por conocimiento. Por ejemplo, algunos herbicidas que se aplican al suelo corren peligro de llegar a las napas superficiales si se aplican en dosis muy altas, tal como ocurrió con la atrazina en Europas donde los inconvenientes se debieron a las exageraras dosis que aplicaban en suelos no aptos para soportarlas”. Entonces, el producto percolaba en el suelo y se dirigía a las napas, en algunos casos muy superficiales. “Pero si se aplica con la dosis correcta y en la forma que se debe aplicar no debería haber inconvenientes. 

Con respecto a las responsabilidades, Cavallo subrayó la necesidad de que las aplicaciones de fitosanitarios sean supervisadas por profesionales. “Un plaguicida no puede ser aplicado por cualquiera. Para eso están los ingenieros agrónomos que estudian toda una carrera para hacerse cargo. La profesionalización de las actividades relacionadas con los fitosanitarios es fundamental”, aseveró. 

Hacerse cargo 
Además, la ausencia de un marco legal a nivel nacional lleva a la disparidad de criterios, desorden y la falta de control en muchos distritos. “Acá en Córdoba está la Ley (Nro. 9.164/04) y hay muchos inspectores en los campos. Se exige la receta agronómica para la aplicación de fitosanitarios, se aplican sanciones y se secuestran máquinas si no cuentan con la habilitación del operario y de las mismas pulverizadoras”, destacó Cavallo. 

De todos modos, “no se pueden emplear productos de categoría I y II a menos de 500 metros de los centros poblados, eso es una restricción muy alta”, analizó, resaltando que “quedan muy pocos productos que si se pueden utilizar en las zonas aledañas a los pueblos” en ese radio. 

En cuanto al temor de las comunidades, Cavallo entiende que “si la gente está informada de lo que va a pasar, no tiene miedo”. En ese sentido, destacó que las empresas deben afianzar la relación con la sociedad, desde las universidades y colegios agrotécnicos hasta las poblaciones rurales. 

“Si las personas estuvieran bien informadas, si supieran bien de que se tratan los productos para la protección de cultivos, aceptarían mucho más su uso”, finalizó.
Fuente: Alicia Cavallo, del Departamento Protección Vegetal, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. CASAFE.

viernes, 7 de marzo de 2014

Dos para ganar

Propietario e inquilino apuestan a Agricultura Certificada 

Nello Paladini fundó la empresa Manero y arrendó en aparcería 1.800 hectáreas de las cuales 1.000 están certificadas. Cultivan soja, trigo, maíz y avena. 
Nello Paladini es socio minoritario de la empresa Frigorífico Paladini S.A. Allí comparte las decisiones con sus primos en la compleja pero fructífera tarea de llevar adelante a la empresa líder de Argentina en la producción de fiambres, embutidos y chacinados. 

Buscando desafíos propios y alentando los ajenos, Nello formó su propia empresa —Manero S.A— con una serie de establecimientos bajo arrendamiento; y en tren de ir más lejos, apostó a agricultura certificada (AC) junto a uno de sus inquilinos. “En Manero toda la agricultura de 1.800 hectáreas la tengo alquilada en aparcería a la firma Todesca SA. Por ahora, certificamos solo 1.000 hectáreas”, dijo Paladini. El “por ahora” del empresario agropecuario es fundamental, ya que representa un camino de ida hacia ese valor agregado que la familia conoce muy de cerca. 

Fue su hija, Carolina Paladini, quien llevó adelante el proyecto de certificación. Con estudios en administración de empresas, el aporte de Carolina al negocio agropecuario fue clave. Eligieron al establecimiento “Las Mercedes”, adquirido hace más de 10 años, en Luis Palacios. El mismo estuvo arrendado desde su adquisición: al principio fue agrícola ganadero y hoy, solo agrícola. 

Respecto al planteo productivo, se trabaja soja, maíz, trigo y avena. “A la hora de arrendarlo, valoramos la experiencia del inquilino, y su metodología de trabajo”, aseveró Carolina. Así llego Todesca SA a la historia. A priori, podría pensarse que compartir decisiones con un inquilino, no es fácil. Pero Manero y Todesca presentan un ejemplo de lo contrario. 

Respecto de la decisión de incorporar el establecimiento “Las Mercedes” a agricultura certificada —el sistema de gestión de calidad ambiental y productiva que impulsa Aapresid— el consenso de las partes fue inmediato. El grupo de trabajo del establecimiento de Nello Paladini, donde también trabaja su hija Carolina, encara un manejo orientado a la certificación. “Para nosotros fue sencillo, afirma Carolina, ya que se comparte la misma filosofía de trabajo, la idea de mejora continua y el trabajo en equipo. Además permite a los propietarios demostrar interés y cuidado por el capital arrendado, la tierra”. 

En la misma línea, Nello Paladini expresó: “Decidí aplicar AC como una forma de control de mi inquilino”. También para darle seguridad a la gestión realizada y poder contar con información correctamente procesada. “La implementación no fue muy difícil porque tengo un socio (inquilino en aparcería) que tiene incorporados mis mismos valores y milita en grupos Crea; esto es, ya tiene como norma de trabajo el registro y procesamiento de la información y sabe compartirla. También le gustan los desafíos y la mejora continua”, dijo. 

El proceso 
Dada la decisión del propietario de implementar AC y de la aceptación y convicción del arrendatario de que una implementación de este tipo no requería cambiar formas de trabajo, el proceso, según describió Carolina Paladini, fue relativamente sencillo. Solo implicó plasmar en procedimientos y en registros formales el trabajo que ya se venía haciendo. 

El equipo de trabajo estuvo compuesto tanto por personal del propietario como del arrendatario, lo que permitió a todos no sólo familiarizarse con las herramientas desde el comienzo, sino también nivelar conocimientos y establecer un lenguaje común. “La mayor dificultad estuvo dada por el desafío de implementar nosotros mismos, sin asesoría de consultores —sólo contaron con la colaboración de Aapresid, pero no de implementadores—, lo que hizo que el proceso fuera más largo de lo esperado, por la falta de experiencia”. 

La ausencia de un plan de implementación que permitiera identificar cada una de las etapas a realizar, planificar tiempos y actividades, desde el inicio del proceso dificultó su concreción, dilatando los tiempos. Al momento en que Manero decidió implementar AC, la poca difusión del Sistema de Gestión de Calidad (SGC) o de implementación de otros establecimientos también dificultó la posibilidad de compartir conocimientos y experiencias. 

Por qué certificar
En cuanto al valor que agrega esta certificación al establecimiento, los Paladini están convencidos de que la implementación de un SGC ayuda a contar con una herramienta que permite evidenciar, en el corto plazo, el desarrollo de una gestión empresarial segura y sustentable, merced al registro y seguimiento de indicadores de procesos e indicadores químicos y físicos de suelos, todo lo que requiere el proceso. 

A la pregunta de si seguirán el camino con otras certificaciones, como su padre, Carolina apuesta al “por ahora, no”. En cambio, cultivan sus expectativas en el crecimiento, difusión y reconocimiento de agricultura certificada como una certificación de calidad amplia, que no se acote a lo relativo a la sustentabilidad de la gestión agronómica. “Para ello creemos necesario el trabajo conjunto de todos los establecimientos certificados, a fin de hacer valer la marca AC”, dijo. Y que se cumplan muchos más. 

 Fuente: Agritotal